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Detalles de Toledo (I): Aldabas (I)

Tras decirnos que le gustaría colaborar en el blog y habernos mandado una propuesta sobre lo que él pensaba que podía aportar, nos gustó la idea y, por fin podemos decir que tenemos nuevo colaborador en NOROGACA. Se llama Fernando, es un enamorado de Toledo y aportará entradas para la sección "Detalles de Toledo", que tratará de hacer ver a todos los seguidores del blog aquellos pequeños detalles que parece que se nos escapan, pero que no por ello dejan de ser menos especiales, y que guardan una pequeña parte de la esencia de la ciudad. Aquí tenéis la primera entrada, espero que os guste tanto como nos ha gustado a nosotros.

La esencia última de una ciudad es difícil de captar a simple vista. Quedarse únicamente con su silueta, con sus edificios insignia o con sus cuatro calles más transitadas, es perder la oportunidad de apreciar todo lo que te puede ofrecer sin más que dedicar unos minutos a observar. Cada calle, cada plaza, cada fachada de Toledo está llena de pequeños detalles que contribuyen, en gran medida, a dar más brillo si cabe a esta soberbia y exquisita ciudad.

En esta serie de entradas nos centraremos en poner de relieve estos detalles y hacer ver que la monumentalidad de Toledo reside también en pequeños rincones diseminados por toda la ciudad histórica, ocupando pequeños espacios de entre la maraña de callejuelas. Además, para que resulte algo más rico en contenido, se tratará de complementar con información que esperamos encuentren útil.

Hoy nos detendremos en un elemento que se encuentra en vías de extinción por culpa del progreso y que se mantiene más por su interés decorativo que por su utilidad. Sustituido por los timbres eléctricos, las aldabas hacían la misión, comúnmente conocida, de llamar a la puerta. Desde una modesta argolla o un simple cilindro metálico, hasta grifos y cabezas de león, hacían que este simple acto estuviera rodeado de cierta magia al tratarse a veces de verdaderas obras de arte en miniatura, que hacían presuponer el poder y la importancia de la familia que vivía tras esas puertas, infundiendo así mayor temor en percutirlas.

En el Toledo de hoy, se conservan muchos de estos elementos en casi todas las puertas de edificios de cierto valor patrimonial, aunque nuevos edificios también las incorporan a título decorativo y rehabilitaciones que han tenido que restituir la puerta por el deterioro de la madera han vuelto a colocar elementos de la puerta anterior. Veremos ejemplos de ello.

La ingente cantidad de estos elementos dispersos por todo el casco antiguo obliga a que, en esta entrada, sólo aparezcan los correspondientes a la zona que recorremos hoy, siendo el objetivo ir completando esta lista en sucesivas entradas. Aun así, no aparecen todas las aldabas de esa zona, ya que si además se incluyeran las de menor interés, la lista sería interminable.

Hoy recorremos la zona norte de la ciudad partiendo de la salida de las escaleras mecánicas junto a la subida de la Granja, hasta la iglesia de San Nicolás.


1 – Este es un caso típico que se repetirá en muchos edificios importantes que requieren denotar más poder. Son aldabas complejas, muy ornamentadas y que su único propósito es realzar la grandiosidad del portón. Se encuentran a una altura elevada, no siendo accesibles, lo que sin duda perece decirnos que no somos dignos de entrar allí. Esta corresponde al edificio de la Diputación de Toledo (1897). De este estilo también los habrá en iglesias principalmente, y en algunas casonas y palacios.

1 - Plaza de la Merced, 4 -
Diputación de Toledo

2 – Esta corresponde a una antigua puerta del Convento de Santo Domingo el Real, que ahora da acceso a viviendas particulares. Se aprecian los elementos típicos de una aldaba convencional: el martillo, que es el elemento percusor; el espigón, elemento que articula el martillo; y el tas, que recibe el impacto del martillo.

2 - Plaza de los buzones, 4 -
Antigua portada de
Santo Domingo el Real

3 – Otro suceso que también se da, es el hecho de que muchas aldabas han perdido el martillo y el espigón, hecho tristemente muy extendido. Aquí podemos ver un ejemplo donde también se aprecian las marcas dejadas sobre la madera tras años y años de uso.

3 - Plaza de los buzones, 2
4 - Calle de la Merced, 4

5 - Calle de la Merced, 2

Como se puede ver, muchas de las aldabas tienen el mismo estilo de tas, en forma de media luna. En realidad es una herradura con las puntas hacia arriba, considerado símbolo de buena suerte, aseguraba que la buena fortuna reinara en la casa. Por la abundancia de esta característica se deduce que esta superstición estaba bastante arraigada.

6 - Plaza de las Capuchinas, 6

7 – Tras el portón, el zaguán que da acceso al patio.

7 - Calle de San Ildefonso, 4

8 – La siguientes aldabas son especiales. Corresponden, respectivamente, a las puertas del patio y de la casa donde vivieron los hermanos Valeriano y Gustavo Adolfo Bécquer. Ya dedicamos una entrada en NOROGACA a la figura de este gran escritor y poeta, tan ligado a la ciudad, que la podéis ver pinchando en su nombre. De la segunda, hay que destacar que se ha mantenido la aldaba a pesar de reemplazarse la puerta.

8.1 - Calle de San Ildefonso, 8 -
Casa de los Bécquer
8.2 - Calle de San Ildefonso, 8 -
Casa de los Bécquer

9 – Pertenece a la entrada de la iglesia del Convento de Santo Domingo el Antiguo, y se encuentra a una altura considerable del suelo, no obstante, en la zona inferior del portón están los restos de aldabas convencionales.

9 - Plaza de Santo Domingo
el Antiguo  s.n. -
Convento de Santo
Domingo el Antiguo

10 – El siguiente tipo de martillo, en forma de S, es un estilo que también está muy extendido.

10 - Calle de los Aljibes, 8
12 - Calle de los Aljibes, 5
11 - Calle de los Aljibes, 10

13 – La siguiente pertenece al portón central de la entrada de la iglesia del convento de Santo Domingo el Real.

13 - Plaza de Santo Domingo el Real s.n. -
Convento de Santo Domingo el Real

14 – Este es un ejemplo de que en las construcciones nuevas en el casco antiguo se puede recurrir a elementos decorativos que estén en consonancia con el entorno pero renovados, como lo demuestra este original llamador con forma de estrella de ocho puntas, evocando a la cultura judía.

14 - Calle del Cobertizo de Santa Clara, 6

15 – Perteneciente a la puerta principal del palacio del Marqués de Malpica.

15 - Plaza de Santa Clara,7 -
Palacio del Marqués de Malpica

16 – El que viene a continuación es un ejemplo de aldaba muy extendida entre las puertas de casas más humildes, que no mostraremos más ya que carece de valor al ser de reducido tamaño y exactamente idéntica en todas esas casas. El martillo consiste en una mano, con manga de camisa, agarrando una esfera.

16 - Plaza de
Santa Clara, 5
18 - Plaza de
San Vicente, 6
17 - Calle del Instituto, 1

19 - Plaza de San Vicente, 4

20 – Pertenece al portón de la Cámara de comercio.

20 - Plaza de San Vicente s.n. - Cámara de comercio
21 - Calle de Alfileritos, 1

Llegados a este punto, vamos a hablar de los materiales en los que están realizados. Los más modestos, como se puede observar por las evidentes muestras de corrosión en forma de óxido rojizo, están realizados en hierro o acero de baja calidad por procesos de forja por lo que, para evitar su inevitable deterioro, se recurre en la actualidad a recubrirlos de barniz, que conserva, en mi opinión, mejor el encanto; o de esmalte sintético, que le confiere un aspecto más artificial y desentona más con el entorno, como se ve por ejemplo en la aldaba 17.

Las aldabas de mayor categoría están realizadas en bronce, más caro, pero más resistente a la corrosión y mejor trabajable por moldeo debido a su menor temperatura de fusión, por lo que se pueden obtener formas más elaboradas. Gracias a estas propiedades, es sin duda, el metal más empleado en la realización de esculturas metálicas destinadas e permanecer a la intemperie.

22 - Calle de Alfileritos, 4

23 – Otra aldaba que ha perdido el martillo y una elaborada cerradura.

23 - Calle de Alfileritos, 6
24 - Calle de Alfileritos, 3

25 - Calle de Alfileritos, 16

26 - Callejón de Agustín Moreto, 2
27 - Callejón de los
dos codos, 2

28 – Las siguientes dos aldabas han sido reutilizadas en la nueva puerta como adorno.

28.1 - Calle del Cristo de la Luz, 5
28.2 - Calle del Cristo de la Luz, 5

29 - Calle del Cristo de la Luz, 14

30 – Por último, os quiero mostrar la que, personalmente, más me gusta de esta serie. Probablemente sea por su aspecto envejecido y su imperfección que me resulta tan llamativa.

30 - Callejón de Gigantones, 6

Y, hasta aquí, las aldabas de hoy. Para quien le interese, os recomiendo la siguiente página web, en la que encontraréis más aldabas de Toledo, que espero que aparezcan en nuevas entradas de este hilo:

Por último, lanzar un reto a los lectores del blog. Y es si sabéis a que edificio pertenece la aldaba que os presento a continuación. Como pista puedo decir que recientemente este edificio ha sido protagonista en el blog.

31 - Foto Incógnita

Publicado por Fernando

El Gran Arquitecto Desconocido: Juan de Castillo


Después de mis queridos exámenes, por fin, he tenido tiempo para dedicarme a preparar una nueva entrada de Personajes Célebres que tenía en mente desde hace más de un mes. Viendo un conocido programa de televisión, hablaron de él. De un grandísimo y desconocido arquitecto de enormes obras arquitectónicas mundialmente conocidas. Se trata de Juan de Castillo. Espero que os guste tanto como a mi...

Efigie de Juan de Castillo. Monasterio de los Jerónimos
(Lisboa)
Juan de Castillo nació en un pueblecito de Cantabria perteneciente a la comarca de Trasmiera, aproximadamente hacia 1470. No sabemos mucho sobre su infancia. No obstante, en su primera etapa profesional, Juan de Castillo aprendió de los expertos en arquitectura más importantes de estilo isabelino de la época. 

Se sabe que comenzó a trabajar en la Catedral de Burgos y, posteriormente, en la Catedral de Sevilla. Estando en Sevilla fue llamado por el arzobispo de Braga, don Diogo de Sousa, en 1509, con el fin de la realización de la capilla mayor de la Catedral. Después de estos trabajos en estas catedrales españolas, se asienta definitivamente en Portugal, a principios del siglo XVI, donde desarrolló su principal labor arquitectónica. 

La primera obra documentada de Juan de Castillo en territorio luso es la ampliación de la Catedral de Braga, donde destaca el trabajo realizado en su capilla mayor. De Castillo finalizó este trabajo como maestro mayor en 1509. Esto dio pie a la conmemoración, en 2009, de los 500 años de sus obras en Portugal.

Durante su larga estancia en Portugal, Juan de Castillo trabajó para los reyes Manuel I y Juan III, así como para autoridades eclesiásticas y la nobleza. El primer monarca, el rey Manuel I le llama para finalizar, en 1515, el famoso portal de la iglesia de estilo manuelino del Convento de Cristo, en Tomar.

Interior de la iglesia del Monasterio de los
Jerónimos en Lisboa. Bóveda de Crucero
.
Fuente: Rodríguez Campos, A.
Logró insertar la segunda fase del estilo manuelino en Braga y Tomar, ambas en Portugal, para después, trasladarse a Belém, donde, en 1522, introdujo la decoración de tipo plateresca en las estructuras arquitectónicas del Monasterio de Los Jerónimos, como la famosa bóveda de crucero. No obstante, esta obra monumental, en su fase final, es de estilo íntegramente renacentista y clásico. Mientras tanto, dirige simultáneamente otras obras, entre las que sobresalen las realizadas en la Real Abadía de Santa María de Alcobaça

En 1528, el Rey le nombró maestro de obras del monasterio de Santa María da Vitoria de Batalha, donde dejó su huella en las famosas capillas imperfectas. Tras diversos encargos, regresó al Convento de Cristo de Tomar, en el que intervino en los trabajos de los claustros y otras estructuras.

Ya en 1541, se trasladó a África para realizar la fortificación de la villa portuguesa de Mazagão —que actualmente forma parte de la ciudad de El Jadida, en Marruecos—, donde destaca la conocida cisterna, de carácter civil, en la que el arquitecto cántabro se adelanta a su tiempo y que ha sido usada en diversas películas.
Cisterna de El Jadida. Fuente: Fradejas, N.
Tras este trabajo, regresó a Tomar para culminar distintos encargos del rey Juan III, así como de la Orden de Cristo. Durante este periodo, su obra se caracteriza por las estructuras y la decoración puramente renacentistas. Obtuvo por méritos propios, la consideración más alta en la Corte, convirtiéndose, incluso, en el primer español en conseguir la máxima condecoración portuguesa: Caballero de la Orden de Cristo.

Juan de Castillo continuó trabajando hasta sus últimos días de vida, falleciendo en la localidad lusa de Tomar, en 1552.

Juan de Castillo se mantuvo fiel al estilo presente en cada momento. Así, dejó la huella de su propia personalidad, dejándonos el legado de una arquitectura delicada, preciosista y, a veces, sin igual, que descubre su completa formación. Se trata del arquitecto más importante de Portugal del siglo XVI, además de ser el artífice de una obra que hace sombra a aquéllas realizadas por sus coetáneos peninsulares.

La importancia de este grandísimo arquitecto radica en que Juan de Castillo es el único arquitecto que trabajó en cinco monumentos con la denominación Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO
  • El Convento de Cristo de Tomar. 
  • El Real Monasterio de los Jerónimos —o de Santa María de Belém, en Lisboa—.
  • La fortificación de la villa portuguesa de Mazagão en El Jadida (Marruecos). 
  • El Monasterio de Batalha. 
  • La Real Abadía de Alcobaça.

Fuentes

Monumentos de Toledo (III): El Hospital Tavera

La entrada de hoy pertenece, al igual que todas las entradas de la sección Monumentos de Toledo, a un proyecto de tesis que realicé durante mi quinto año en la licenciatura en Documentación. Quizás sea uno de los monumentos de Toledo que más va conmigo, ya que, como leeréis más abajo, tiene que ver con el mundo de los archivos y bibliotecas. 

El Hospital Tavera, dedicado a San Juan Bautista y fundado por Don Juan Pardo de Tavera, arzobispo de Toledo, se conocía popularmente como Hospital de Afuera, por ubicarse a extramuros.

Vista de la fachada principal del Hospital Tavera de Toledo.
Fuente: Rodríguez Campos, A.
Su importancia en la configuración de la ciudad determinará que El Greco, cuando en 1610 pinte su Vista de Toledo, lo presente en primer plano, con la fachada frente al espectador (en realidad mira a Toledo) y sobre una nube, convirtiéndolo en uno de los símbolos de ciudad imperial.

Su fundador pretendía solucionar la situación sanitaria de la ciudad y emular al Hospital de Santa Cruz, al tiempo que se proveía de una Capilla funeraria.

El establecimiento estaba dedicado a acoger hombres y mujeres, atendidos por dos médicos, tres cirujanos, un barbero, un farmacéutico y dos jefes de enfermeros, a los que se añadían nueve sacerdotes y un sacristán, que atendían su salud espiritual.

El hospital es un edificio de planta rectangular ordenado en torno a un doble patio. A la fachada principal se abren las dependencias palaciegas, reservadas a los patronos de la institución, y las administrativas. El ala derecha aloja los fondos del Archivo de la Nobleza, una sección dependiente del Archivo Histórico Nacional. El resto del edificio está ocupado por las dependencias funcionales de alojamiento y servicios, surgiendo de entre ellas el ascendente volumen de la Iglesia. Obtenidos los permisos y beneplácitos del emperador Carlos V y del Papa Pablo III, se inició la construcción, en 1541, bajo el mecenazgo del obispo-cardenal Tavera, que poco después lo convertirá en su casa-panteón. Partidario de la vanguardia artística del momento, encargó el diseño a Alonso de Covarrubias, que elaboró un bello proyecto en el que se lograba un equilibrio entre las dos zonas y dos funciones, benéfica y sepulcral, y en el que rompía con la decoración plateresca, adoptando un lenguaje a la italiana.

El proyecto fue reformado, después, por sus sucesores en la dirección de obras ―Bartolomé Bustamante, Hernán González de Lara (quien sustituyó a Covarrubias en 1550) y Nicolás de Vergara, el Mozo― dando lugar a una de las principales construcciones civiles españolas del siglo XVI. Supone un hito en el proceso de composición espacial de grandes conjuntos arquitectónicos, que culminará en el Monasterio de El Escorial.

La fachada principal empezó a construirse a la par que los patios, en 1541. Covarrubias proyectó tres alturas, de las que sólo se construyeron dos de acuerdo con las trazas originales. En los dos primeros cuerpos Covarrubias introduce un marcado almohadillado en las dovelas de los vanos, mostrando su conocimiento de la arquitectura manierista italiana. La portada principal actual fue trazada ya en 1760 por Pedro Martínez Morales; ya en el siglo XIX, el arquitecto Eduardo Lagarde ―un dibujante y arquitecto nacido en Toledo en 1884, aunque tenía raíces vascas― diseñó el tercer piso, que fue remodelado en 1989.

Si nos adentramos en el edificio por la puerta que preside la fachada meridional, tras un amplio portalón, desembocamos en el doble patio, sobrio y desornamentado. Sus dos espacios se interrelacionan por una galería de bóvedas de aristas que une y separa a la vez, y nos conduce hacia la Capilla, generando un impactante efecto visual.
Vista de los patios gemelos del Hospital Tavera, obra de Alonso de Covarrubias.
Fuente:  Rodríguez Campos, A.
El patio se organiza en dos alturas, con superposición de órdenes ―dórico-toscano y jónico―, con arcos de medio punto en la parte baja y ligeramente escarzanos en la alta. Su decoración se limita a las molduras de los arcos y a los espejos de piedra negra en sus enjutas, con un remate del entablamento con triglifos y metopas; en la parte superior, los espejos se sustituyen por rosetas y las esquinas se decoran con escudos cardenalicios.

La Iglesia, cuyas trazas realizó Hernán González, se inició con la construcción de una cripta circular bajo el crucero, con cúpula rebajada y sin iluminación del exterior. El eco de los pasos del visitante sobrecoge en ese lugar de reposo perpetuo de algunos miembros de las casas de Lerma y Medinaceli. La cripta acabó de construirse en 1572, bajo la dirección de Nicolás de Vergara, el Mozo. 

Sepulcro del Cardenal Tavera.
El templo se inauguró en 1624, instalándose debajo de la cúpula un precioso sepulcro ―elaborado entre 1554 y 1561, tras la muerte del cardenal en 1545―, obra de Alonso de Berruguete, donde se trasladaron los restos del fundador, don Juan Pardo de Tavera. Este sepulcro está realizado en mármol blanco, resaltando la figura yaciente del cardenal en su lecho mortuorio con sus ropas pontificales y flanqueado por las Cuatro Virtudes Cardinales y presentando una expresión cadavérica, fiel transposición de la mascarilla póstuma conservada y expuesta en el museo y que sirvió de modelo para la labra del anguloso rostro, impresionante por su realismo. El rebanco aparece decorado con medallones entre relieves, sin enmarcar, que representan escenas de la vida de San Juan Bautista ―Decapitación y Bautismo de Cristo―, de Santiago y de San Ildefonso.

En la cabecera, un retablo proyectado por El Greco en 1608 y realizado por su hijo y otros artistas, expone unas esculturas de Giraldo de Merlo y un San Juan, del flamenco Antonio Cuello. Sólo El Bautismo de Cristo ―conservado en el Museo de Tavera―, una de sus últimas y más sorprendentes obras, debió de colocarse en uno de los retablos laterales de la Iglesia que, aunque con traza paterna, debieron ser realizados por Jorge Manuel Theotocópuli.

La Iglesia se ha convertido así en una construcción autónoma, cuyo tamaño ha ido aumentando en los sucesivos proyectos hasta presentarse como un elemento independiente. Su cubierta exterior, octogonal, recubre la cúpula y ve reforzado su defecto ascensional por cuatro agujas rematadas con bolas.

Un Paseo por su Evolución y Transformación.


A la salida del hospital, en el portalón, una escalerilla nos conduce al Museo, que ocupa las estancias palaciegas de la fachada principal. En las seis salas de exposición de exhibe una estupenda colección de pintura, mobiliario de la época y tapices, amén de la interesante colección de libros de cuentas de la institución benéfica, que se encuentra en la biblioteca, la sala más atractiva. Además de El Bautismo de Cristo, se puede admirar La Sagrada Familia, Las Lágrimas de San Pedro y otros cuadros de El Greco y de diversos maestros de primerísima fila, como Tintoretto, Luca Giordano, Berruguete, Ribera,…. De este último es la célebre Mujer Barbuda, que retrató el pintor con un realismo hiriente y una ambigüedad maliciosa, junto a su marido y con un niño en brazos. 

En otras salas, alternan tapices y espejos con cuadros de Luis Tristán, Caravaggio, Carreño de Miranda,…. Un Cristo resucitado, que coronaba el tabernáculo de El Greco perteneciente al altar mayor de la Iglesia, es la muestra que, junto a un crucifijo de marfil de factura muy primitiva, completa escultóricamente esta inesperada exposición.

El ojo del Boticario, en el Hospital Tavera.
Por último, en otra dependencia del Hospital, una farmacia ― difícil de visitar ―, muy bien conservada, guarda una vistosa colección de botes de cerámica de Talavera de la Reina y Puente del Arzobispo. Preside el conjunto de tarros, frascos y redomas, un curioso mueble de cajonería denominado “El ojo del boticario”, que encierra las recetas y medicamentos más cotizados.

Después de ser un Hospital, por tanto, este edificio alberga un Museo, la Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, una farmacia y, desde 1887, acoge un colegio llevado por las Hijas de la Caridad. En un principio, se daba una enseñanza a los niños pobres del Arrabal y Covachuelas, que era una de las necesidades más urgentes del barrio, pues la mayoría de las mujeres trabajaban en la cercana Fábrica de Armas y los niños quedaban abandonados. Nacen así las cunas y las Escuelas de San Juan Bautista anejas al Hospital.

Fuente.
  • LÓPEZ FANDO, A. y SANCHO SAN ROMÁN, R. Los antiguos hospitales de la ciudad de Toledo. Clínica y Laboratorio, tomo LXXX, 1961.
  • LÓPEZ-FANDO, A. «Los antiguos hospitales de Toledo». En Toletum, 1, 1955, pp. 96-112.
  • PARRO, S. R. Toledo en la mano, o Descripción histórico-artística de la magnífica Catedral y de los demás célebres monumentos. Toledo: Instituto Provincial de Investigaciones y Estudios Toledanos, 1978. 
  • Toledo: Ayer y Hoy.
  • Toledo Olvidado.
  • VV. AA. Arquitecturas de Toledo. Servicio de publicaciones de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Toledo, 1992.

Escenas de cine (VII): Sister Act II

Hoy la entrada es por algo muy especial: ¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS, MARISA!! Sé que no es un gran regalo pero, al estar de exámenes, es lo poco que puedo hacer. Podría hacer una entrada mucho mejor, sobre algo que te gustara más, pero... Bueno, sólo espero que te guste y ya, cuando pueda, te hago otro regalo mucho mejor.

A los demás que leáis esta entrada, además de celebrar su cumpleaños, celebramos la entrada número 100 en NOROGACA. Tal vez os parezca una tontería pero, esta película me trae recuerdos de cuando era más jovencita. Recuerdo esas tardes de sábado (o domingo), sentada en el sofá junto a mi madre y mis dos hermanas viendo alguna película y, recuerdo que muchas veces echaban esta película en la televisión y que, precisamente, a Marisa, le encantaba. Por eso, la escena de cine de hoy: Sister Act II: De vuelta al Convento.

La escena en cuestión no tiene nada de particular. Los chicos del Coro del Instituto de Saint Francis interpretan la canción "Joyful, joyful", junto a Whoopi Goldberg en el papel de la hermana Mary Clarence, para un concurso con el que, en caso de ganar, obtendrían el beneficio económico necesario para no cerrar el centro. Quizás, lo mejor, aparte de la interpretación, sea el baile con la coreografía. Espero que os guste a todos y os traiga buenos recuerdos.

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