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Doménico Theotocópulos "El Greco" y Toledo.

Hoy, antes de empezar con la entrada, he de decir que sí, que todo el mundo sabe muchas cosas de este personaje pero creo que, teniendo un apartado sobre Toledo, debe haber un espacio, extenso o escueto, sobre él: El Greco. Por eso, espero que no os aburráis leyendo estas letras y que, aquéllos que no sepan tanto, puedan aprender un poco más sobre él. Sin más dilación, empiezo esta nueva entrada de Personajes Célebres. Espero que os guste....

Retrato de un caballero anciano,
considerado autorretrato (1595–1600),
Nacido en Candía (actual Heraclión, en Creta), allá por 1541, Doménico Theotocópulos "El Greco", representa un caso único de evolución en la historia del arte. De familia ortodoxa perteneciente a la pequeña burguesía de empleados, era hijo de Jorghi, arrendatario de impuestos de la república veneciana y al servicio del duque local de Candía. Además, su hermano, Manoussos, fue empleado del fielato de la misma. Vivió en la isla hasta los 26 años, momento en que se trasladó a Venecia (1567), donde abundaban los talleres, con maestros y alumnos hábiles.

A comienzos del siglo trabajaban en la isla más de 150 pintores, que se reunían en una corporación llamada "Escuela (o Hermandad) de San Lucas de los pintores". Por ese entonces, se distinguían dos estilos: la forma griega y la forma a la latina, que los artistas usaban indistintamente según la ocasión. El joven Doménico se forma en este entorno, con unas obras primerizas que demuestran un óptimo aprendizaje con maestros de la talla de Teófanes de Creta, Mijail Damaskinos o, sobre todo, Giorgios Klontzas. Estos dos últimos artistas fueron pintores y miniaturistas, aparte de los mejores representantes de la tradición postbizantina.

A los 26 años, Doménico ya es maestro y conoce el griego antiguo, el latín y el italiano. Además, tiene una preparación humanística debida al ambiente cretense de alto nivel en el que había crecido, así como una "fe de frontera" con elementos ortodoxos y católicos, que aún hoy hemos de poner en relieve. Son escasos los documentos y noticias sobre su estancia en Venecia, con al menos una decena de obras suyas, de formato pequeño y carácter devocional, entre los que encontramos la Última Cena, la Adoración de los Reyes, San Francisco recibiendo los estigmas, el Entierro de Cristo o la Adoración de los pastores.

Durante su estancia veneciana, Doménico entra en contacto con el viejo y gran Tiziano, empezando a aplicar las formas esbeltas y dinámicas, con su color deshojado y empapado de luz, con sus espléndidos retratos, aunque no debemos olvidarnos de los espacios luminosos de Veronés o el inquieto claroscuro de Tintoretto, los relatos sacros pintados por Jacopo Bassano.

En 1570, el pintor cretense abandona Venecia para viajar a Roma, quizás debido a la búsqueda de lo "clásico" y lo "antiguo" o, también, por la necesidad de encontrar nuevas ocasiones de trabajo en la Corte del rey Felipe II, en el ambicioso proyecto de San Lorenzo de El Escorial. Así pues, el Greco entra en un mundo culto, frecuentando ricas colecciones de arte del Cardenal y el círculo de Fulvio Orsini, su docto bibliotecario y secretario. Fue precisamente para este último, para quien pinta aproximadamente unas siete obras, entre las que destacan Retrato de Giulio Clovio o Vista del Monte Sinaí. De esta manera, Doménico empieza a distinguirse por su carácter extravagante, anticonformista y soberbio, lo que provoca que gane la enemistad de grandes artistas como Miguel Ángel (fallecido una década antes de que el griego llegue a Italia pero que, dicen las lenguas, menospreció las pinturas del artista renacentista cuando hubo de restaurarse la Capilla Sixtina), Giorgio Vasari o Pietro Ligorio.

Quizás debido a esta situación de enemistad, el Greco trabaja por su cuenta hasta el 21 de Octubre de 1576, cuando se instala en España, en concreto, en Toledo. No obstante, en Madrid había pedido subsidios, ofreciéndose como pintor de corte, quizás reclutado en la obra de El Escorial. Sin embargo, la reacción de Felipe II resulta fría y el artista cretense queda en lo esencial marginado, por lo que entonces decide establecerse en Toledo hasta su fallecimiento, treinta y siete años después. Uno de sus primeros trabajos en España fue el Supuesto retrato del escultor Pompero Leoni que, anteriormente, le fue atribuido a Jacopo Bassano y fue realizado entre 1576 y 1578.

El caballero de la mano en el pecho (1584)
Es en esta ciudad donde su arte hará eclosión en cuadros de gran formato, con formas alargadas, movimientos vertiginosos, colores ácidos de gran belleza, cada vez más irreales y visionarios con el paso del tiempo y el abandono de los modelos italianos. El Greco fue precursor de los retratos españoles, pese a su encuadre y color de estilo veneciano y, ejemplos de ello son El caballero de la mano en el pecho (1584), el Retrato de caballero de la casa de Leiva (ca. 1580), o la Dama del armiño de Glasgow (ca. 1580). Además, cabe mencionar que el Toledo de aquella época no tenía nombres de pintores destacados, por lo que el pintor cretense no tuvo apenas competencia.

Entre sus primeros encargos en esta ciudad, hay que destacar los lienzos para el retablo de la Iglesia de Santo Domingo el Antiguo, reconstruido con el dinero legado por una devota aristócrata portuguesa, doña María de Silva, fallecida en 1575. Una nota datada en la primavera de 1577 muestra que El Greco debía ejecutar la pintura de ocho cuadros para tres retablos, uno grande y dos más pequeños, respectivamente para el altar central y los dos laterales, proyectados por Juan de Herrera, arquitecto de El Escorial. El contrato fue firmado el 8 de agosto de 1577 con una fórmula en italiano: "Io, Domenico Theotokopuli, affermo quanto è sopra scritto" y tenía una duración de veintiséis meses, por lo que el límite de la entrega se fechaba en marzo de 1579. Los honorarios fueron de 1500 ducados, reducidos a 1000 por el pintor debido a sus excelentes relaciones con don Diego de Castilla, su protector, albaceas de doña María de Silva y deán de la Catedral.

Otro encargo destacado de El Greco fue el gran retablo de El Expolio, para la Catedral de Toledo, el cual le dio el reconocimiento de uno de los mayores maestros del manierismo europeo, capaz de interpretar las enseñanzas de los maestros italianos, desde Tiziano a Miguel Ángel. En 1579, la pintura, ya terminada, se tasó en 227 ducados; quizás los tasadores se fundamentaron en la presencia de las tres Marías, no citadas en el texto bíblico. El pintor rechaza esta oferta y pide 800. Al final, sólo recibiría el reconocimiento de la alta calidad pictórica del lienzo y una retribución de 350 ducados, pagados a finales de 1581.

A comienzos de 1580, el Greco tiene en Toledo una amplia y variada clientela, así como su taller que, quizás, ampliara en 1585. Así pues, el 10 de septiembre de este mismo año, alquila en Toledo una casa del Marqués de Villena y tiene un ayudante , el discípulo italiano Francesco Prevoste, al que conoció en Roma. Además, mantiene una estrecha relación con una mujer, Jerónima de las Cuevas, de buena familia y madre de su hijo Jorge Manuel, nacido en 1578 y llamado así en honor a su abuelo Jorghi.

Entre las obras de asunto sacro encontramos el bellísimo San Sebastián, la Santa Faz, la Verónica con la Santa Faz, San Francisco en éxtasis o estigmatizado, las -al menos- cinco Magdalenas, San Pedro y San Pablo.... También, le interesaba el tema de la Crucifixión, bien representada en la Crucifixión con dos donantes (ca. 1580), el Cristo crucificado (1587-1596), o la Crucifixión (1596).

El Entierro del Señor de Orgaz (1587).
El 12 de marzo de 1588, El Greco firma con Andrés Núñez, párroco de la Iglesia de Santo Tomé de Toledo, el contrato para El entierro del señor de Orgaz, comprometiéndose a ejecutarlo personalmente y, a concluirlo, antes de Navidad. El gran cuadro, redondeado en su parte superior, se destinó en una pared de la capilla de la Concepción y es allí donde aún sigue. Fue realizado, por tanto, entre 1586 y 1588; la fecha que figura en el pañuelo que sale del bolsillo del muchacho de la izquierda, hace referencia al año de nacimiento del pequeño Jorge Manuel (1578). De los 1600 ducados pactados sólo le pagaron al artista 1200, tras los correspondientes pleito y tasación de la obra.


A finales de los ochenta, el Greco vive a lo grande gracias a su taller, de tal forma que esa fama llega a oídos del hermano del cretense, Manoussos, quien decide viajar a la ciudad, en 1591, para saldar las deudas que había dejado en Venecia. No obstante, Manoussos acabaría sus días en la Ciudad Imperial, ya que fallecería en ella.

El 9 de noviembre de 1597, se le encomendaba otro trabajo: la decoración del altar de la capilla toledana de la Iglesia de San José. El Greco debía realizar un gran lienzo con San José y el Niño, con un fondo de la ciudad imperial, y, encima del mismo, una Coronación de la Virgen; a su vez, debía llevar a cabo los dos altares laterales, en los que habría un San Martín y el mendigo y una Virgen con el Niño y santa Martina y Santa Inés. La obra se terminó el 1 de diciembre de 1599.

En 1604, el Greco se convierte en abuelo. De la unión de Jorge Manuel y Alfonsa de los Morales, nace Gabriel, cuyo padrino de bautizo es Gregorio de Angulo, regidor de Toledo y amigo suyo. A pesar del crecimiento de la familia, el pintor vive los diez primeros años del siglo XVII de forma dificultosa, ya que se ve obligado a entablar continuos pleitos para cobrar por sus trabajos.

A mediados de junio de 1603, el joven Jorge Manuel, ya es un pintor que ostenta con gracia paletas y pinceles y, es por ésto que en esas fechas firma junto a su padre un contrato con el Hospital de la Caridad de Illescas (Toledo), para llevar a cabo la decoración del altar mayor de la Iglesia, construida entre 1592 y 1600, bajo la dirección del arquitecto Nicolás de Vergara. El altar mayor debía estar completo: arquitectura, escultura y pintura. Aunque en el contrato figuraba que ambos debían entregarlo el 31 de agosto de 1604, no está terminado hasta 1605 y, para no variar, tras muchas disputas, obtiene menos honorarios de los que pedía, en concreto recibe 2093 ducados.

El lenguaje del Greco, originario de una mezcla de culturas occidentales y orientales, es diferente de cualquier maestro español e italiano. Las conocidas formas alargadas de Vírgenes y Santos conservan el sabor místico de iconos, pero tienen luz y dinamismo del manierismo italiano, desarrollado en contacto con la realidad española. No cabe duda de que tuvo la influencia del aire toledano, la "mejor patria", después de su nativa Creta. Toledo le dio trabajo, una familia y "eternidad", convirtiéndose en el escenario no sólo de su existencia, sino de innumerables cuadros. Este es el caso de Vista de Toledo, fechado en los últimos años del siglo XVI, en el que se observa una vista parcial de la ciudad de piedra gris con sus murallas, entre el puente de Alcántara y el Castillo de San Servando. Los pocos colores que presenta el lienzo, elimina cualquier nota de serenidad. Esta obra en concreto, se encontraba en el taller del pintor a su muerte, junto a las otras dos vistas de Toledo enumeradas por Jorge Manuel en el Inventario de 1621 y, posteriormente, fue adquirido por Pedro Salazar de Mendoza, administrador del Hospital Tavera y, casi seguro, propietario de Vista y plano de Toledo.
Vista y plano de Toledo (1608)
La ciudad también aparece en fondos de Cristos moribundos y sufrientes y, bajo un cielo de tempestad, en el extraordinario Laocoonte, datado entre 1610 y 1614.

En 1606, concretamente el 9 de octubre, Doménico se encuentra ya cansado, por lo que delega su representación en todas las causas civiles y penales en el fiel Francesco Prevoste y Francisco Ximénez Montero, quienes contribuyeron a las dificultades económicas que experimentó el pintor hacia el final de su vida.

Los últimos años son fatigosos para el ya cansado y anciano Doménico. En 1612, Jorge Manuel arrenda una capilla en la Iglesia de Santo Domingo el Antiguo para su sepultura y la de su padre. Se compromete a decorar la tumba a sus expensas en un contrato ratificado por El Greco. La obra escogida para la decoración de dicha tumba es la Adoración de los pastores, asunto que fascinó al pintor cretense desde sus inicios. La luz destaca dando a cada personaje importancia en la composición. Los colores nocturnos son brillantes y con fuertes contrastes entre el rojo anaranjado, el amarillo, el verde, azul y rosa.

En 1613, se coloca en la capilla de Santa Isabel de Oballe de la Iglesia de San Vicente de Toledo, un lienzo con la Asunción de la Virgen que, junto a La Visitación, fueron encargados para este emplazamiento a finales de 1607 al Greco. También este trabajo trajo dificultades al pintor debido a los pagos y los plazos de entrega que pasaron de ocho meses a más de cinco años.

El 7 de abril de 1614 falleció a la edad de 73 años, siendo enterrado en Santo Domingo el Antiguo, como bien había acordado anteriormente con las monjas del convento. Días antes, sintiéndose ya tocado por la muerte, había otorgado un poder -equivalente a un testamento- para que Jorge Manuel testase en su nombre. En él dejaba a su hijo como heredero universal y nombraba como albaceas al propio Jorge Manuel, a don Luis de Castilla -patrón del convento- y a fray Domingo Banegas, un dominico del monasterio de San Pedro Mártir

Según se dice en el testamento que redactó su hijo casi dos años después, el 20 de enero de 1616, el cretense fue "metido en un ataud y depositado en una bóveda de la iglesia del monasterio de Santo Domingo". Esta bóveda, frontera a la Capilla de los Gomaras, había sido cedida en 1612 a Jorge Manuel y su padre previo pago de 32600 reales. No obstante, en 1618 y ya fallecido don Luis de Castilla, las monjas de Santo Domingo obligaron a Jorge Manuel a renunciar a la sepultura que le habían cedido en 1612 "para siempre jamás" y quedó en Toledo la fama del traslado -que nunca se llevó a cabo- de los restos del pintor cretense a un nuevo enterramiento familiar que se construyó en la iglesia de San Torcuato. 

La iglesia de San Torcuato sería destruida en el siglo XIX, lo que haría que los restos fueran llevados a la Iglesia de San Bartolomé o se quedaran allí donde se perderían por completo. No obstante, existe otra posibilidad y es que, aunque las monjas retiraron la propiedad del enterramiento en la bóveda de su iglesia, no consta que obligasen a Jorge Manuel a sacar los restos, hasta que el convento se lo pidiera.

En la actualidad, no se sabe con absoluta certeza dónde se ubica el cuerpo del gran pintor cretense cuya vida resume en unos versos su buen amigo el poeta Fray Hortensio Félix Paravicino
"Creta le dio la vida y los pinceles, / Toledo mejor patria, donde empieza / a lograr con la muerte eternidades".

Sin embargo, el Convento de Santo Domingo el Antiguo sigue presentando, justo al pie de la reja que separa el actual coro del resto de la iglesia, una trampilla de cristal que nos permite ver la cripta donde se encuentran los probables restos de El Greco, donde descansan al auspicio de las monjas.

Unos días después de la muerte del pintor, Jorge Manuel realizó un primer inventario de los pocos bienes de su padre, incluyendo las obras terminadas y en ejecución que se hallaban en el taller. Posteriormente, con motivo de su segundo matrimonio en 1621, Jorge Manuel realizó un segundo inventario donde se incluyeron obras no registradas en el primero.

Por último, y para aquéllos que hayan conseguido leer todo, os dejo un par de vídeos de RTVE: El Greco de Toledo y ¿Dónde está enterrado El Greco? Espero que os haya gustado...

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Fuentes:

5 comentarios:

  1. Acabo de terminar de leer la entrada y ver los dos vídeos, y sinceramente me parece la mejor de todas las entradas del blog. Este es un personaje del que siempre he querido saber un poco mas. Me sorprendí cuando vi alguno de sus cuadros por primera vez, pero cuando ví "La Verónica con la Santa Faz" me quedé impresionado. Hay algo en sus cuadros especial, que no se lo que es, que me deja helado al mirarlos. En el museo de santa cruz hay unos cuantos muy buenos, y está el que he dicho antes. Merece muchísimo la pena ir a verlo, y además es gratis. Enhorabuena por esta entrada tan buena Alejandra

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  2. Por cierto, que se me había pasado, está muy bien eso de poner los enlaces en los nombres de los cuadros o de los personajes que nombras. Es muy útil, y hace que si no conoces algo de lo nombrado se pueda averiguar muy fácilmente. Se que es muy trabajoso hacerlo y por eso te doy las gracias.

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  3. ¡¡Buen trabajo!!
    Un resumen biográfico que si todos los toledanos se supieran...otro gallo nos cantaría.
    Abrazos.

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  4. Gracias a los dos!!! La verdad es que he tardado bastante en hacer la entrada (mes y medio), pero entre unas cosas y otras, y que he tenido que mirar varias fuentes, me ha llevado más tiempo del que creía...

    A medida que iba descubriendo cosas de El Greco, me iba dando cuenta de que, su época, tampoco dista mucho de la que vivimos actualmente: los ricos eran muy ricos y los pobres, pobres; no se pagaba lo que uno merece y, o bien lo aceptabas, o bien te quedabas sin cobrar... Pero no me voy a meter en política ahora, ¡¡jeje!!

    En cuanto a lo de enlazar las obras, pensé que sería buena idea, puesto que no todo el mundo conoce toda la obra pictórica del pintor cretense y, de este modo, le sería más fácil visualizarlas.

    Aún no he podido visitar el Museo del Greco pero, como dice Juan Carlos, recomiendo que visitéis (los que no lo hayáis hecho aún) el Museo de Santa Cruz, que presenta una colección de obras de El Greco que, cuando las ves, te quedas impresionado.

    Y, por último, se me olvidó mencionar en la entrada otro dato importante: El Greco llevó a cabo un retrato del Cardenal Tavera (Pedro Salazar de Mendoza). Dicho retrato lo hizo cuando el Cardenal ya había fallecido. Así, El Greco se ayudó de una máscara mortuoria que había hecho Berruguete en 1561, para poder realizar el cuadro. De ahí, el aspecto de su rostro. Además, durante la guerra civil, el retrato fue acuchillado de tal manera que perdió la firma del pintor; no obstante, fue restaurado poco después y actualmente se encuentra en buen estado, gracias a Dios =)

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  5. Pocos conocen de verdad al Greco porque muy pocos han leído sus comentarios de su puño y letra, sarcástico, burlón e irreverente, hay que fijarse más en los detalles que pasan desapercibidos en sus cuadros www.humanidades.info

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