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Antoni Gaudí: Genio incomprendido

Hoy voy a hablar de alguien de quien me siento una enamorada nata: Antoni Gaudí. Todo el mundo le conoce por ser el arquitecto de la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, o del Park Güell. Sin embargo, hay aspectos que no todo el mundo conoce y, por eso, hoy esta entrada va para él. 

Antoni Gaudí
Antoni Plàcid Guillem Gaudí y Cornet nació en Reus (Tarragona) el 25 de junio de 1852. Hijo del industrial calderero Francesc Gaudí i Serra (1813-1906) y de Antònia Cornet i Bertran (1819-1876), fue un niño enfermo, lo que le impidió asistir regularmente a clase y le obligó a pasar largas temporadas en la masía familiar de Riudoms, donde captó la luz mediterránea y las imágenes de la naturaleza, lo que él siempre consideraría como "su gran maestra". Además, aprendió las virtudes del trabajo y la transformación de las superficies en volumen mientras ayudaba a su padre en el taller de calderería, lo que facilitó mucho su imaginación espacial. 

Realizó sus primeros estudios en el parvulario del maestro Francesc Berenguer, padre del que sería uno de sus principales colaboradores y, más tarde, pasó a cursar el Bachillerato en los Escolapios de Reus, destacando en dibujo y colaborando en el semanario El Arlequín entre finales de 1867 y principios de 1868. Durante la Revolución Gloriosa de 1868, se trasladó a Barcelona para cursar los estudios facultativos de Arquitectura, la pasión de su vida, en la Escuela de Barcelona. Para poder pagarse los estudios así como su manutención, necesitaba trabajar, por lo que se decidió a colaborar como delineante con ingenieros y arquitectos, como Josep Fontseré, autor del Parque de la Ciudadela; Francisco de Paula del Villar y Lozano, restaurador del Monasterio de Montserrat; o Joan Martorell, arquitecto de los Jesuitas, las Salesas y otros grandes templos. En 1878, al graduarse, el director de la Escuela comentó: "Hoy hemos dado el título de arquitecto a un loco o a un genio". 

Entre 1875 y 1878, realizó el servicio militar en el Arma de Infantería en Barcelona, siendo destinado a Administración Militar, aunque la mayor parte del tiempo estuvo rebajado de servicio a causa de su salud, por lo que pudo continuar con los estudios. En 1876, cuando contaba con 24 años, tuvo lugar el triste suceso de la muerte de su madre, a los 57 años, así como la de su hermano Francesc a los 25, médico recién titulado que no llegó a ejercer.

Poco después, en 1878, comenzó a trabajar para el  el empresario textil Eusebi Güell i Bacigalupi, que sería su principal mecenas durante el resto de su carrera, realizando para él las puertas de la finca Güell (1884-1887), la Casa Güell (1888), las bodegas Güell (1895-1897), el chalet del Catllaràs (1905) y las dos obras más creativas de la madurez del artista: el Park Güell (1900-1914) y la Cripta de la Iglesia de la colonia Güell (1908-1917).

Park Güell. Fuente: Silva, Juan Manuel.
A los 31 años, en 1883, Gaudí recibió el encargo de continuar las obras del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, apenas comenzada en marzo de 1882 por el ya mencionado anteriormente Francisco de Paula del Villar y Lozano. Gaudí modificó totalmente el proyecto inicial (salvo la parte ya construida de la cripta), convirtiéndola en su obra cumbre, conocida y admirada en todo el mundo. Trasladó allí su despacho y se compenetró con la finalidad religiosa y artística del Templo. A partir de 1915, hasta su muerte, Gaudí dedicaría todas sus energías a desarrollar en el proyecto del Templo sus ideas sobre estructura, forma y simbolismo, fundidos en una síntesis perfecta de formas racionales extraídas de la naturaleza. Esta dedicación tan intensa tiene su explicación, además de la magnitud de la obra: Gaudí definía muchos aspectos a medida que la construcción avanzaba, en lugar de haberlos concretado previamente en sus planos e instrucciones. Por ello su presencia personal en la obra era de gran importancia.

En vida, Gaudí sólo vio casi terminada la fachada del Nacimiento, con escultura de Carles Mani, Llorenç Matamala y Joan Matamala, contando con los dibujos de Ricard Opisso; sólo una de sus torres llegó a ver coronada Gaudí antes de su fallecimiento, la de San Bernabé. A la muerte de Gaudí se hizo cargo de las obras su ayudante Domènec Sugrañes, entre 1926 y 1936, acabando las tres torres que quedaban en la fachada del Nacimiento.

Gaudí comenzaba a recibir cada vez más encargos, por lo que, al trabajar en varias obras a la vez, tanto grandes como pequeñas, y no sólo eclesiásticas o para Güell, sino de otros clientes [El Capricho, en Comillas (1883-1885), la Casa Vicens (1883-1888), la Casa Calvet (1898-1899), la Casa Batlló (1904-1906), Bellesguard (1900-1909) y la Pedrera o Casa Milá (1906-1911)]. Así pues, tuvo que rodearse de un amplio equipo de profesionales de todos los campos relacionados con la construcción. De esta guisa, en su estudio se formarían numerosos arquitectos que, con el tiempo, alcanzarían un puesto de renombre en el sector, como Josep Maria Jujol, Joan Rubió, Cèsar Martinell, Francesc Folguera y Josep Francesc Ràfols. En 1885, para escapar de la epidemia de cólera que asolaba Barcelona, Gaudí pasó una estancia en Sant Feliu de Codines, residiendo en la casa de Francesc Ullar, al que en agradecimiento diseñó una mesa de comedor.

Palacio Episcopal de Astorga, en León.
En febrero de 1889, el obispo Joan Baptista Grau i Vallespinós le encargó a Gaudi la construcción de un Palacio Episcopal para la ciudad de Astorga (León), ya que recientemente se había incendiado el edificio anterior. Se puso la primera piedra el 24 de junio de ese mismo año y, en 1893, tras la muerte del obispo Grau, Gaudí dimitió por desavenencias con el Cabildo, por lo que este arquitecto no llegó a terminarla, pero sí lo hizo, en 1915, el arquitecto Ricardo García Guereta. Junto con El Capricho de Comillas son las únicas obras de Gaudí fuera de Cataluña.

Gaudí ideaba sus edificios de una forma global, atendiendo tanto a las soluciones estructurales como las funcionales y estéticas, ya que tenía una fuerte intuición y una enorme capacidad creativa. A la hora de llevar a cabo sus creaciones, Gaudí estudiaba hasta el más mínimo detalle, completando sus diseños con toda una serie de trabajos artesanales que dominaba él mismo a la perfección: cerámica, vidrieras, forja de hierro, carpintería, etc.

Gaudí vivió dedicado totalmente a su profesión de arquitecto, por lo que permaneció soltero toda su vida pese a que, al parecer, sólo se sintió atraído por una mujer, Josefa Moreu, maestra de la Cooperativa Mataronense, hacia 1884, aunque no fue correspondido. Desde entonces, Gaudí se refugió en su profunda religiosidad, en la que encontraba gran sosiego espiritual. A menudo, la imagen de un Gaudí se tinta de huraño y antipático, dando bruscas contestaciones y gestos altaneros; no obstante, la gente que lo trató más de cerca lo describió como persona afable y cortés, buen conversador y fiel con sus amigos.

El aspecto personal de Gaudí (rasgos nórdicos, pelo rubio y ojos azules) sufrió un cambio radical con el paso del tiempo: de joven con apariencia llamativa (trajes caros, pelo y barba bien arreglados, gustos de gourmet, frecuente asistencia al teatro y a la ópera, incluso visitaba las obras montado en su carruaje), pasó en su vejez a la sencillez más estricta, comidas simples, trajes viejos y gastados y aspecto descuidado, tanto que a veces lo tomaban por mendigo.

Gaudì había expresado su deseo de morir en el hospital de beneficencia cristiana, como un pobre más y Dios se lo concedió. El lunes 7 de junio de 1926, Gaudí se dirigía a la iglesia de San Felipe Neri, que visitaba a diario para rezar y entrevistarse con su confesor, mosén Agustí Mas i Folch; pero al pasar por la Gran Via de les Corts Catalanes, entre las calles Girona y Bailén, le atropelló el tranvía nº 30, dejándole inconsciente. Iba indocumentado con aspecto descuidado, ropas gastadas y viejas y, en sus bolsillos, únicamente portaba una bolsita con unos pocos frutos secos y un libro de Evangelios, en concreto, un par de folios con el "Apocalipsis de San Juan". Por esta razón fue tomado por un mendigo y,  por consecuencia, no fue socorrido hasta que un guardia civil paró un taxi que lo condujo al Hospital de la Santa Creu o Santa Cruz. 

Esa noche, al no volver a sus aposentos anexos al Templo de la Sagrada Familia,  fue buscado por las casas de socorro y hospitales de Barcelona. Al día siguiente lo reconoció el capellán de la Sagrada Familia, mosén Gil Parés, pero ya era tarde para hacer algo por él.  Los más eminentes médicos comprobaron la gravedad de las lesiones sufridas por el renombrado arquitecto. Al publicar la prensa diaria la noticia del atropello, las personalidades más relevantes desfilaron por el hospital: políticos, cardenales, obispos, aristócratas, arquitectos.... Murió el día 10 de junio de 1926, a los casi 74 años de edad, en la plenitud de su carrera.

Su entierro, el 12 de junio, fue una gran multitud de personas, que acompañaron al cadáver desde el hospital hasta la Capilla de Nuestra Señora del Carmen de la cripta de la Sagrada Familia, donde está enterrado. Se formaron largas colas de público para ofrecerle su homenaje y último adiós. En su lápida figura la siguiente inscripción:
Antonius Gaudí Cornet. Reusensis. Annos natus LXXIV, vitae exemplaris vir, eximiusque artifex, mirabilis operis hujus, templi auctor, pie obiit Barcinone dit X Junii MCMXXVI, hinc cineres tanti hominis, resurrectionem mortuorum expectant. R.I.P.
Actualmente, los representantes de la Asociación Pro Beatificación de Antonio Gaudí están luchando para que este arquitecto pueda ser beatificado el 10 de junio de 2016, fecha del 90º aniversario de su muerte. El posible milagro hace referencia a la curación inexplicable de una enfermedad en la retina testimoniada por Montserrat Barenys, de la ciudad de Reus, en la que Gaudí fue bautizado al día siguiente de su nacimiento. Esta presunta curación milagrosa de la vista se tramitará al arzobispado de Tarragona, al que pertenece Reus. La Asociación también destacó el testimonio de Ramon Amargant, que asegura haber sido curado milagrosamente de una úlcera en la cadera por intercesión de Gaudí.

Para terminar, os dejo algo que, en mi opinión es algo curioso. Sé que el programa en sí, no gusta a todo el mundo. No obstante, creo que es algo digno de ver, aunque sea para intentar comprender la obra de Gaudí. Yo leí el libro "La clave Gaudí" de Esteban Martín y Andreu Carranza y, la verdad es que da que pensar. Espero que os guste el vídeo (son cinco partes) y que a aquél que le guste (o no), de su opinión para ir mejorando este blog. 


Fuentes:

8 comentarios:

  1. Buenísima entrada de este gran genio. Muy buena información que de un Arquitecto que aunque es conocido por todos, no muchos saben algo de él a parte de la Sagrada Familia. El reportaje de cuarto milenio también está muy bien para conocer un poco más al personaje, sus creencias y como trabajaba a parte de los misterios de sus obras.

    (He editado para poner el reportaje en un solo video a modo de lista de reproducción que también puede quién quiera incrustarla en la web)

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  2. La eterna pregunta: ¿Gaudí estaba loco o se lo hacía? Yo creo que lo segundo.

    A mi hermana también le encanta Gaudí (como a casi todos los arquitectos jeje) y pese a que no es muy de mi estilo a mi también me gusta.

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  3. En mi opinión, simplemente era capaz de ver cosas (no sólo edificios) que nadie había sido capaz de ver hasta ese momento... Dio un giro impresionante a la arquitectura, tanto española como universal. A mi, me encanta, y no soy arquitecta, sino documentalista =)

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  4. Fenomenal la entrada, gran trabajo otra vez! mil gracias por seguir ampliando horizontes!
    Tres comentarios/asociaciones a lo que leo aquí:

    * Me sorprendió lo q narráis sobre sus muchas colaboradores. Se ve entonces que dejo “un escuela”, aunque de nada institucionalizada – cosa que por cierto también se puede decir sobre la llamada “escuela de traductores” de Toledo en el s XII-XIII. (claro el paralelo es solo válido para la falta del marco institucional, pero así metemos el nombre de este gran ciudad en el saco ;o)

    * Respeto a su “estado mental”; creo que ni era loco, ni “lo hacía”; simplemente llegaba a descuidar en absoluto de su imagen; pasaba totalmente de lo que hoy en día se llama “personal branding”. (al contrario de otros artistas nuestras como Picasso y Dalí, que ambas a parte de tener talento, se vendían muy bien como “marcas”)

    * Como consecuencia lógica, al final de su carrera se dedicaba únicamente a dos cosas: su trabajo y el cuidado de su higiene espiritual. Respeto a lo primero, creo que es importante fijarse en que no solo consistía de “creación artística” (con intuición, fantasía, etc) sino tenía un fuerte componente racional: observación de la naturaleza, conocimiento de materiales, aplicación correcta de fuerzas, etc.

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  5. Yo soy de la opinión que, por mucho que tenga "una escuela" y que muchos sean considerados continuadores de su obra, no va a haber nunca nadie como él. Será que me encanta todo lo relacionado con Gaudí, pero, es mi humilde opinión.

    Yo no creo que estuviera loco, ni que tuviera problemas mentales, etc. Yo opino que simplemente fue un GRAN genio y que nunca va a haber nadie que vea las cosas como las veía él. Y con esto hilo lo que vivió al final de su vida: su trabajo era lo primordial para él y, para trabajar, creo que le era necesario tener esa paz espiritual que le ayudaba a poder continuar con sus trabajos, a la vez que todo eso (aparte de que, durante su infancia y debido a su reumatismo temprano, fue capaz de aprender de la naturaleza lo que muchos no somos conscientes que está ahí). Es mi opinión =)

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  6. Hola Ale, espero q no me haya expresado demasiado resumido; yo tb soy gran admirador de Gaudi (tanto persona como obra) todo lo q arriba digo es simplemente un intento (tb humilde) de mi parte a "dar vueltas" alrededor de digamos "aspectos de su genialidad"; no para comprenderlo (obviamente imposible) sino para sacar posibles ideas/asociaciones de su obra&vida; pero todos mis tres puntos hablan en el fondo en su favor.

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  7. Estoy de acuerdo contigo Kászon en que lo que pasaba es que el descuidaba su aspecto y no trataba de dar imagen como otros como Dalí o Picasso (también grandes artistas). Y con esto nos podemos dar cuenta que a el no le hacía falta, que daba igual que fuera como un mendigo, porque no es importante el aspecto, sino lo que uno tiene dentro, y aún teniendo mal aspecto era muy bien reconocido porque era un auténtico genio.

    Para mi los genios son las personas que son capaces de ver mas allá que los demás, que siempre llegan un poco mas lejos, que ven lo que otros ni se imaginan, y el lo era, el veía lo que a otros nunca se les habría ocurrido. Era un auténtico genio mas allá de la arquitectura.

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  8. Tranquilo, lo he entendido y comparto gran parte (sino todo) de lo que has dicho :). Yo he dado mi punto de vista al igual que tú o Juank y, sí, yo también creo que es un genio y que su obra es increíblemente increíble, aunque suene redundante, jeje!!

    Qué le voy a hacer!! Desde que visité fugazmente Barcelona (y cuando era más pequeña, Astorga), quedé impresionada con su obra y siempre que puedo, indago y leo cosas que van saliendo sobre él. No puedo remediarlo!!

    Respecto a lo que ha dicho Juank, comparto esa opinión íntegramente. El genio no lo es por vestir de un modo u otro o por creer esto o aquello, sino por lo que lleva dentro y por las demostraciones acerca de su genialidad a la hora de crear. Por las demostraciones de sus trabajos. Por eso Gaudí siempre será para mi un genio y un arquitecto impresionante.

    Por cierto, gracias por seguir nuestro blog y por hacer que tenga vidilla :) Ya hemos puesto un enlace del tuyo en el nuestro.

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