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Gutenberg: Más allá de la imprenta

Johannes Gutenberg
Johannes Gensfleisch, conocido por Johannes Gutenberg nació en Maguncia (Alemania) entre 1398 y 1400 en el seno de una familia de orfebres nobles. Hijo del comerciante Friele (Federico) Gensfleisch y de Else Wyrich, pasó parte de su juventud en la casa paterna, la cual se encontraba adornada con esculturas y detalles alegóricos.

El joven Gutenberg se inició en los principios del arte y las técnicas de orfebrería y la elaboración de monedas. De esta manera, se hizo conocedor del arte de la fundición del oro y destacó como herrero para el obispado de su ciudad. La familia se trasladó a Eltville am Rhein -ahora en el Estado de Hesse-, donde su madre había heredado una finca. Gutenberg debió estudiar en la Universidad de Erfurt, donde aparece registrado en 1419 el nombre de Johannes de Alta Villa (Eltville).

En 1419, el joven Gutenberg pierde a su padre, dejándole por herencia una módica renta. Así pues, decide viajar durante varios años llegando a Harlem, donde aprendió a el proceso de impresión con tipos móviles inventado por Lorenzo Coster. Más tarde, se instala en Estrasburgo, allá por 1434, donde pone en marcha, junto a Hans Riffe, Andreas Heilmann y Andreas Dritzehn, un taller de talla de piedras preciosas y pulimento de espejos, donde, en sus ratos libres, empieza a investigar la tipografía.

En 1448, pone fin al exilio y vuelve a Maguncia, asociándose con el banquero judío Johannes Fust, quien le financia para desarrollar la Imprenta. Un año más tarde, publica el "Misal de Constanza", primer libro tipográfico del mundo, del que sólo se conservan tres ejemplares en el mundo. 

Página iluminada de la Biblia de 42 líneas
(Maguncia, 1455)
Es muy probable que, en 1452, viera la luz la famosa "Biblia de 42 líneas o Mazarina" o, simplemente, "Biblia de Gutenberg", llamada así debido al número más de líneas -más frecuente- por columna en cada una de sus 1284 páginas, con letra gótica en dos volúmenes. Se trata de una versión latina de la Biblia de San Jerónimo, y exigió tasa de fusión casi cinco millones, en la edición de 120 ejemplares en papel y 20 en pergamino, de los cuales conservan 33 y 13, respectivamente. No posee signatura, ni reclamos, ni indicaciones tipográficas. Se dejaron huecos para rúbrica y, gracias a un ejemplar, sabemos que, en agosto de 1456, se terminó de iluminar la obra. 

Finalmente, en 1455, esa sociedad no prospera y Fust obliga a Gutenberg a devolver el préstamo por no haber utilizado todo el dinero en la fabricación de libros y, este último, se queda con las pruebas, obligando a Gutenberg a empezar de nuevo. Incluso, tuvo que difundir el secreto de montar imprentas para poder subsistir. Por esto, Gutenberg empieza de nuevo aportando modificaciones para diferenciarse de lo que se había quedado Fust, todo ello relacionado con los tipos que había estado trabajando.

Las letras de madera son poco resistentes y las cambia por metal, preparando una aleación de Plomo, Estaño y Antimonio. A la vez, se da cuenta de que los trabajos hechos no estaban bien realizados, por lo que idea una prensa para que la tinta no se corriese. Para ello, usa una prensa vitivinícola, prensa de torniquete que evitaba que el trabajo se emborronase. Los tipos metálicos y la prensa le va a permitir difundir su invento de forma comercial, extendiéndose por gran parte de Europa.

Además, Gutenberg realizó la edición de la "Summa GrammaticalisCatholicon" mediante unos tipos especiales que mandó hacer especialmente para ello. También llevó a cabo la "Biblia de 36 líneas", hacia 1458-1460, aunque existe controversia de opiniones en cuanto a quién la elaboró. 

Gutemberg se había arruinado, por lo que abandona Maguncia para volver a Estrasburgo, para volverse a dedicar exclusivamente a la venta de imprentas, lo que permite la expansión de la misma en Europa. A su vez, sus aprendices expandieron el modelo y el uso de la imprenta. No obstante, las ayudas económicas que le prestaron algunos conocidos le permitieron fundar una imprenta.
Réplica de la Imprenta de Gutenberg (1925). Museo Gutenberg, Alemania.
En 1462, se produce el Saqueo de Maguncia por parte del Conde Adolfo II de Nassau, lo que provoca el exilio de la mayoría de los impresores. En 1470, hay doce ciudades europeas con imprentas. En 1488, esta cifra se había multiplicado por diez, llegando a ciento diez talleres. En 1500, ya existían doscientos talleres. La imprenta también se va a extender a América al Virreinato de la Nueva España: México (Administración del Virreinato), Perú (capital en Lima), Nueva Granada y el Río de la Plata, con capital en Tenochtitlan.

Al final de su vida, Gutenberg fue recogido por el arzobispo de Maguncia, quien le nombró su gentil-hombre y le otorgó una pensión. Se convirtió en miembro de la corte real, exento del pago de impuestos y le concedió una pensión anual de grano, ropa y vino. Gracias a ello, Gutenberg pudo dedicar los últimos años de su vida al perfeccionamiento de la imprenta y de sus procedimientos tipográficos.

El 3 de febrero de 1468, Johannes Gutenberg, murió arruinado en Maguncia. Fue enterrado en la iglesia que los franciscanos tenían en Maguncia, la cual fue destruida por el fuego de artillería que entró en la ciudad en 1793, y la tumba de Gutenberg desapareció con ella.

A pesar de las penas que sufrió en sus últimos años de vida, a Gutenberg siempre se le reconocerá como el inventor de la imprenta moderna.

A continuación, os dejo un vídeo documental sobre el origen de la imprenta y el desarrollo del libro impreso, realizado por la Biblioteca Nacional de España.

Bibliografía.
  • BELTRÁN, F. El libro y la imprenta. Valladolid, 2009.
  • FIGUIER, L. Los grandes inventos antiguos y modernos en las ciencias, la industria y las artes. Madrid, 1867.
  • PEDRAZA, M.J.; CLEMENTE, Y.; REYES, F. de los: El libro antiguo. Madrid, 2003.
Fuentes.

Visitas virtuales de Semana Santa

Con motivo de la Semana Santa, se han organizado en Toledo algunas visitas guiadas gratuitas por edificios religiosos y, el viernes por la mañana, se abren al público algunos de los que casi siempre están cerrados. Animo a todo el mundo a visitar Toledo en estos días, pero también a los propios toledanos, porque debemos conocer la ciudad en la que vivimos y participar de ella para poder saber todo el valor que tiene. Ya sea uno religioso o no, hay que saber ver estas celebraciones desde el punto de vista cultural, porque es de donde ha nacido nuestra cultura, porque es interesante conocer las tradiciones, el por qué de las cosas, y también, por qué no decirlo, por las numerosas obras de arte que se pueden ver, tanto pintura, como arquitectura, escultura, etc...

Por esta razón, se me ha ocurrido enseñar en este blog, gracias a las magníficas panorámicas en 360º de Jose María Moreno Santiago, una serie de lugares religiosos para que cualquier persona desde su casa pueda realizar una "visita virtual" y nadie se quede sin verlos por cualquier circunstancia.

Convento de Santa Isabel de los Reyes, Patio de enfermería

Fundado en 1477 bajo la advocación de Santa Isabel de Hungría, este edificio es de estilo mudéjar, destacando las yeserías de este mismo patio, que es la estancia central del palacio edificado por Don Pedro Suárez de Toledo, hijo de Don Diego Gómez y Doña Inés de Ayala.


Convento de San Clemente, Patio del Refectorio

De estilo renacentista, en este patio podemos ver en la planta alta una galería adintelada, y en la baja, con arquerías de medio punto sobre columnas dóricas que apoyan directamente sobre el suelo. En los dos lados mas cortos destaca la curiosa solución de doble pórtico.


Convento de San Pablo, Claustro

Fue fundado a principios del siglo XV por Doña María García y Fray Pedro Fernández Pecha, prior de los Jerónimos de Santa María de la Sisla. En este clautro también aparecen las columnas dóricas bajo arcos de medio punto pero, esta vez, sí que apoyan sobre un zócalo de piedra. Tiene también dos brocales de pozo, uno de ellos con una cubierta a cuatro aguas soportada por cuatro pequeñas columnas y unas viguetas de madera. Destaca el color blanco de sus paredes y arcos, que da mucha luminosidad.


Monasterio de Santo Domingo el Real, Patio del Moral

Este patio es la parte más antigua del monasterio. Aquí es donde Inés García de Meneses tenía sus casas y corrales hasta que, en 1364, lo donó para hacer el convento y vivió como monja hasta su muerte. En el siglo XVII, se decidió hacer el pasadizo de Monegro, dividiendo así el patio en dos partes: la parte norte (la que se ve en esta panorámica), y la parte sur. Destaca su gran diversidad de estilos. Sin embargo, es un curioso detalle que en la parte norte haya dos columnas de la parte sur, y en la parte sur dos de la parte norte.


Catedral Primada de Toledo, Claustro.

No podía terminar esta entrada sin hablar del edificio religioso por excelencia de Toledo: La Catedral Primada de Toledo.

Donde estaba el antiguo Alcaná, en el costado norte de la Catedral, en el año 1389, se empezó la construcción del claustro y una capilla, planeado por el arzobispo Don Pedro Tenorio para su sepultura. En esta construcción, participaron los maestros Rodrigo Alfonso y Alvar Martínez. Al ser la zona comercial, hubo muchos problemas con los comerciantes para hacerse con los terrenos. Un día, todo el mercado se incendió, y los comerciantes acusaron al propio Pedro Tenorio de haberlo provocado para facilitar la compra de los terrenos.

Dado el relieve de la zona, se construyó metro y medio por encima del nivel de planta de la Catedral, y para que pudiera soportar dos alturas, lo que ocurrió con la llegada del cardenal Cisneros. No se escatimó en esfuerzos para que estuviera en consonancia con la Catedral.

Nunca se llegó a utilizar por ninguna orden monástica, así que sus estancias tuvieron diferentes funciones a lo largo del tiempo. Se utilizaron de almacén, aula, lugar de transacciones mercantiles, lugar de reunión del municipio, incluso una capilla mozárabe. En una de las estancias, era donde se albergaban los reyes católicos cuando pasaban por Toledo en sus viajes, la cual tiene un balcón para poder escuchar misa desde allí.


Espero que os haya gustado esta entrada y os invito a que visitéis la página del gran José María Moreno Santiago, http://josemariamorenofotografo.net/, donde podréis ver muchas más panorámicas, con música y mucha mas información y mejor de la que yo he puesto. Por favor, no dejéis de pasaros porque merece mucho la pena. Para mi fue un gran descubrimiento.

Fuentes

Mas de 10000 visitas


 ¿Quién lo iba a decir? Pues sí, hemos llegado a las 10000 visitas. Y es que cuando empezamos con este blog, lo empezamos con mucha ilusión, y pasado el tiempo... Yo por lo menos, sigo con la misma ilusión de seguir adelante y de escribir sobre aquello que me interesa, y que creo que puede interesar a los demás. Anteriormente ya había hecho o participado en otros blogs, pero... al poco tiempo acababa perdiendo el interés, o lo dejaba porque no sabía hacer ciertas cosas, etc, pero... con este creo que hemos llegado lo suficientemente lejos como para que sea el definitivo.

Tengo que dar las gracias a Borja y Alejandra por seguir adelante y publicar de vez en cuando (ya que todos estamos bastante liados de tiempo), y también a todos los que han dejado comentarios o han leido alguna entrada. Todos los que tengan un blog o algo parecido sabrán que cuando se empieza, se tarda en generar interés en la gente, y es una gran satisfacción que guste lo que publicas. También doy las gracias a todos los que ponen comentarios para tratar de corregir algo. Así se consigue que el material del blog sea de una cierta calidad, aprendamos de las personas que mas saben, y no haya errores.


Ahora mismo tenemos 10040 visitas totales, y en el mes de febrero conseguimos nuestro máximo mensual, 1579, consiguiendo el día 10 de febrero 127 visitas en un solo día. Tenemos 212 seguidores en Twitter, 28 en Facebook, 18 de blogger y 6 suscriptores por correo electrónico. Hemos tenido 6915 vistas desde España, 668 desde Estados Unidos, 592 desde México, y superan las 100  Argentina, Colombia, Chile, Irlanda o Alemania, pero también nos han visitado desde muchos otros paises. 

A muchos a lo mejor les parecen estadísticas minúsculas, pero por el momento, yo por lo menos estoy contento. Además, lo importante es la calidad y no la cantidad no¿? Pues... he de decir que no pensaba que me iban a visitar gente de tanta calidad como los que me han visitado. Entre otros los autores o administradores de excelentes páginas como "Toledo Olvidado" "Calibrando Ópticas", "Upstream Sight", "Sombras de Gigantes", "Toletho.com", "Foro Toletho" "Todo para Toledo", y perdonad si me dejo alguno mas. Si me dejo alguno decírmelo y lo corrijo.

Dejo aquí un pequeño resumen con las 10 entradas mas vistas hasta ahora. Hay que tener en cuenta que unas llevan mas tiempo que otras puestas, pero... por lo que se ve cada vez las actuales se van metiendo mas rápidamente entre las 10 primeras:



 - 302 visitas - Gustavo Adolfo Bécquer



- 201 visitas - Marzo Negro - Black March




Para mi la mejor y mi favorita ha sido la de "Casiano Alguacil", y después la de "El Greco" le sigue muy de cerca. Os dejo una pequeña encuesta para que votéis durante todo el mes a la que mas os ha gustado de estas 10.

Llevamos un año y un mes desde que se hizo público el blog. Esperemos que esto sea solo el principio.

Doménico Theotocópulos "El Greco" y Toledo.

Hoy, antes de empezar con la entrada, he de decir que sí, que todo el mundo sabe muchas cosas de este personaje pero creo que, teniendo un apartado sobre Toledo, debe haber un espacio, extenso o escueto, sobre él: El Greco. Por eso, espero que no os aburráis leyendo estas letras y que, aquéllos que no sepan tanto, puedan aprender un poco más sobre él. Sin más dilación, empiezo esta nueva entrada de Personajes Célebres. Espero que os guste....

Retrato de un caballero anciano,
considerado autorretrato (1595–1600),
Nacido en Candía (actual Heraclión, en Creta), allá por 1541, Doménico Theotocópulos "El Greco", representa un caso único de evolución en la historia del arte. De familia ortodoxa perteneciente a la pequeña burguesía de empleados, era hijo de Jorghi, arrendatario de impuestos de la república veneciana y al servicio del duque local de Candía. Además, su hermano, Manoussos, fue empleado del fielato de la misma. Vivió en la isla hasta los 26 años, momento en que se trasladó a Venecia (1567), donde abundaban los talleres, con maestros y alumnos hábiles.

A comienzos del siglo trabajaban en la isla más de 150 pintores, que se reunían en una corporación llamada "Escuela (o Hermandad) de San Lucas de los pintores". Por ese entonces, se distinguían dos estilos: la forma griega y la forma a la latina, que los artistas usaban indistintamente según la ocasión. El joven Doménico se forma en este entorno, con unas obras primerizas que demuestran un óptimo aprendizaje con maestros de la talla de Teófanes de Creta, Mijail Damaskinos o, sobre todo, Giorgios Klontzas. Estos dos últimos artistas fueron pintores y miniaturistas, aparte de los mejores representantes de la tradición postbizantina.

A los 26 años, Doménico ya es maestro y conoce el griego antiguo, el latín y el italiano. Además, tiene una preparación humanística debida al ambiente cretense de alto nivel en el que había crecido, así como una "fe de frontera" con elementos ortodoxos y católicos, que aún hoy hemos de poner en relieve. Son escasos los documentos y noticias sobre su estancia en Venecia, con al menos una decena de obras suyas, de formato pequeño y carácter devocional, entre los que encontramos la Última Cena, la Adoración de los Reyes, San Francisco recibiendo los estigmas, el Entierro de Cristo o la Adoración de los pastores.

Durante su estancia veneciana, Doménico entra en contacto con el viejo y gran Tiziano, empezando a aplicar las formas esbeltas y dinámicas, con su color deshojado y empapado de luz, con sus espléndidos retratos, aunque no debemos olvidarnos de los espacios luminosos de Veronés o el inquieto claroscuro de Tintoretto, los relatos sacros pintados por Jacopo Bassano.

En 1570, el pintor cretense abandona Venecia para viajar a Roma, quizás debido a la búsqueda de lo "clásico" y lo "antiguo" o, también, por la necesidad de encontrar nuevas ocasiones de trabajo en la Corte del rey Felipe II, en el ambicioso proyecto de San Lorenzo de El Escorial. Así pues, el Greco entra en un mundo culto, frecuentando ricas colecciones de arte del Cardenal y el círculo de Fulvio Orsini, su docto bibliotecario y secretario. Fue precisamente para este último, para quien pinta aproximadamente unas siete obras, entre las que destacan Retrato de Giulio Clovio o Vista del Monte Sinaí. De esta manera, Doménico empieza a distinguirse por su carácter extravagante, anticonformista y soberbio, lo que provoca que gane la enemistad de grandes artistas como Miguel Ángel (fallecido una década antes de que el griego llegue a Italia pero que, dicen las lenguas, menospreció las pinturas del artista renacentista cuando hubo de restaurarse la Capilla Sixtina), Giorgio Vasari o Pietro Ligorio.

Quizás debido a esta situación de enemistad, el Greco trabaja por su cuenta hasta el 21 de Octubre de 1576, cuando se instala en España, en concreto, en Toledo. No obstante, en Madrid había pedido subsidios, ofreciéndose como pintor de corte, quizás reclutado en la obra de El Escorial. Sin embargo, la reacción de Felipe II resulta fría y el artista cretense queda en lo esencial marginado, por lo que entonces decide establecerse en Toledo hasta su fallecimiento, treinta y siete años después. Uno de sus primeros trabajos en España fue el Supuesto retrato del escultor Pompero Leoni que, anteriormente, le fue atribuido a Jacopo Bassano y fue realizado entre 1576 y 1578.

El caballero de la mano en el pecho (1584)
Es en esta ciudad donde su arte hará eclosión en cuadros de gran formato, con formas alargadas, movimientos vertiginosos, colores ácidos de gran belleza, cada vez más irreales y visionarios con el paso del tiempo y el abandono de los modelos italianos. El Greco fue precursor de los retratos españoles, pese a su encuadre y color de estilo veneciano y, ejemplos de ello son El caballero de la mano en el pecho (1584), el Retrato de caballero de la casa de Leiva (ca. 1580), o la Dama del armiño de Glasgow (ca. 1580). Además, cabe mencionar que el Toledo de aquella época no tenía nombres de pintores destacados, por lo que el pintor cretense no tuvo apenas competencia.

Entre sus primeros encargos en esta ciudad, hay que destacar los lienzos para el retablo de la Iglesia de Santo Domingo el Antiguo, reconstruido con el dinero legado por una devota aristócrata portuguesa, doña María de Silva, fallecida en 1575. Una nota datada en la primavera de 1577 muestra que El Greco debía ejecutar la pintura de ocho cuadros para tres retablos, uno grande y dos más pequeños, respectivamente para el altar central y los dos laterales, proyectados por Juan de Herrera, arquitecto de El Escorial. El contrato fue firmado el 8 de agosto de 1577 con una fórmula en italiano: "Io, Domenico Theotokopuli, affermo quanto è sopra scritto" y tenía una duración de veintiséis meses, por lo que el límite de la entrega se fechaba en marzo de 1579. Los honorarios fueron de 1500 ducados, reducidos a 1000 por el pintor debido a sus excelentes relaciones con don Diego de Castilla, su protector, albaceas de doña María de Silva y deán de la Catedral.

Otro encargo destacado de El Greco fue el gran retablo de El Expolio, para la Catedral de Toledo, el cual le dio el reconocimiento de uno de los mayores maestros del manierismo europeo, capaz de interpretar las enseñanzas de los maestros italianos, desde Tiziano a Miguel Ángel. En 1579, la pintura, ya terminada, se tasó en 227 ducados; quizás los tasadores se fundamentaron en la presencia de las tres Marías, no citadas en el texto bíblico. El pintor rechaza esta oferta y pide 800. Al final, sólo recibiría el reconocimiento de la alta calidad pictórica del lienzo y una retribución de 350 ducados, pagados a finales de 1581.

A comienzos de 1580, el Greco tiene en Toledo una amplia y variada clientela, así como su taller que, quizás, ampliara en 1585. Así pues, el 10 de septiembre de este mismo año, alquila en Toledo una casa del Marqués de Villena y tiene un ayudante , el discípulo italiano Francesco Prevoste, al que conoció en Roma. Además, mantiene una estrecha relación con una mujer, Jerónima de las Cuevas, de buena familia y madre de su hijo Jorge Manuel, nacido en 1578 y llamado así en honor a su abuelo Jorghi.

Entre las obras de asunto sacro encontramos el bellísimo San Sebastián, la Santa Faz, la Verónica con la Santa Faz, San Francisco en éxtasis o estigmatizado, las -al menos- cinco Magdalenas, San Pedro y San Pablo.... También, le interesaba el tema de la Crucifixión, bien representada en la Crucifixión con dos donantes (ca. 1580), el Cristo crucificado (1587-1596), o la Crucifixión (1596).

El Entierro del Señor de Orgaz (1587).
El 12 de marzo de 1588, El Greco firma con Andrés Núñez, párroco de la Iglesia de Santo Tomé de Toledo, el contrato para El entierro del señor de Orgaz, comprometiéndose a ejecutarlo personalmente y, a concluirlo, antes de Navidad. El gran cuadro, redondeado en su parte superior, se destinó en una pared de la capilla de la Concepción y es allí donde aún sigue. Fue realizado, por tanto, entre 1586 y 1588; la fecha que figura en el pañuelo que sale del bolsillo del muchacho de la izquierda, hace referencia al año de nacimiento del pequeño Jorge Manuel (1578). De los 1600 ducados pactados sólo le pagaron al artista 1200, tras los correspondientes pleito y tasación de la obra.


A finales de los ochenta, el Greco vive a lo grande gracias a su taller, de tal forma que esa fama llega a oídos del hermano del cretense, Manoussos, quien decide viajar a la ciudad, en 1591, para saldar las deudas que había dejado en Venecia. No obstante, Manoussos acabaría sus días en la Ciudad Imperial, ya que fallecería en ella.

El 9 de noviembre de 1597, se le encomendaba otro trabajo: la decoración del altar de la capilla toledana de la Iglesia de San José. El Greco debía realizar un gran lienzo con San José y el Niño, con un fondo de la ciudad imperial, y, encima del mismo, una Coronación de la Virgen; a su vez, debía llevar a cabo los dos altares laterales, en los que habría un San Martín y el mendigo y una Virgen con el Niño y santa Martina y Santa Inés. La obra se terminó el 1 de diciembre de 1599.

En 1604, el Greco se convierte en abuelo. De la unión de Jorge Manuel y Alfonsa de los Morales, nace Gabriel, cuyo padrino de bautizo es Gregorio de Angulo, regidor de Toledo y amigo suyo. A pesar del crecimiento de la familia, el pintor vive los diez primeros años del siglo XVII de forma dificultosa, ya que se ve obligado a entablar continuos pleitos para cobrar por sus trabajos.

A mediados de junio de 1603, el joven Jorge Manuel, ya es un pintor que ostenta con gracia paletas y pinceles y, es por ésto que en esas fechas firma junto a su padre un contrato con el Hospital de la Caridad de Illescas (Toledo), para llevar a cabo la decoración del altar mayor de la Iglesia, construida entre 1592 y 1600, bajo la dirección del arquitecto Nicolás de Vergara. El altar mayor debía estar completo: arquitectura, escultura y pintura. Aunque en el contrato figuraba que ambos debían entregarlo el 31 de agosto de 1604, no está terminado hasta 1605 y, para no variar, tras muchas disputas, obtiene menos honorarios de los que pedía, en concreto recibe 2093 ducados.

El lenguaje del Greco, originario de una mezcla de culturas occidentales y orientales, es diferente de cualquier maestro español e italiano. Las conocidas formas alargadas de Vírgenes y Santos conservan el sabor místico de iconos, pero tienen luz y dinamismo del manierismo italiano, desarrollado en contacto con la realidad española. No cabe duda de que tuvo la influencia del aire toledano, la "mejor patria", después de su nativa Creta. Toledo le dio trabajo, una familia y "eternidad", convirtiéndose en el escenario no sólo de su existencia, sino de innumerables cuadros. Este es el caso de Vista de Toledo, fechado en los últimos años del siglo XVI, en el que se observa una vista parcial de la ciudad de piedra gris con sus murallas, entre el puente de Alcántara y el Castillo de San Servando. Los pocos colores que presenta el lienzo, elimina cualquier nota de serenidad. Esta obra en concreto, se encontraba en el taller del pintor a su muerte, junto a las otras dos vistas de Toledo enumeradas por Jorge Manuel en el Inventario de 1621 y, posteriormente, fue adquirido por Pedro Salazar de Mendoza, administrador del Hospital Tavera y, casi seguro, propietario de Vista y plano de Toledo.
Vista y plano de Toledo (1608)
La ciudad también aparece en fondos de Cristos moribundos y sufrientes y, bajo un cielo de tempestad, en el extraordinario Laocoonte, datado entre 1610 y 1614.

En 1606, concretamente el 9 de octubre, Doménico se encuentra ya cansado, por lo que delega su representación en todas las causas civiles y penales en el fiel Francesco Prevoste y Francisco Ximénez Montero, quienes contribuyeron a las dificultades económicas que experimentó el pintor hacia el final de su vida.

Los últimos años son fatigosos para el ya cansado y anciano Doménico. En 1612, Jorge Manuel arrenda una capilla en la Iglesia de Santo Domingo el Antiguo para su sepultura y la de su padre. Se compromete a decorar la tumba a sus expensas en un contrato ratificado por El Greco. La obra escogida para la decoración de dicha tumba es la Adoración de los pastores, asunto que fascinó al pintor cretense desde sus inicios. La luz destaca dando a cada personaje importancia en la composición. Los colores nocturnos son brillantes y con fuertes contrastes entre el rojo anaranjado, el amarillo, el verde, azul y rosa.

En 1613, se coloca en la capilla de Santa Isabel de Oballe de la Iglesia de San Vicente de Toledo, un lienzo con la Asunción de la Virgen que, junto a La Visitación, fueron encargados para este emplazamiento a finales de 1607 al Greco. También este trabajo trajo dificultades al pintor debido a los pagos y los plazos de entrega que pasaron de ocho meses a más de cinco años.

El 7 de abril de 1614 falleció a la edad de 73 años, siendo enterrado en Santo Domingo el Antiguo, como bien había acordado anteriormente con las monjas del convento. Días antes, sintiéndose ya tocado por la muerte, había otorgado un poder -equivalente a un testamento- para que Jorge Manuel testase en su nombre. En él dejaba a su hijo como heredero universal y nombraba como albaceas al propio Jorge Manuel, a don Luis de Castilla -patrón del convento- y a fray Domingo Banegas, un dominico del monasterio de San Pedro Mártir

Según se dice en el testamento que redactó su hijo casi dos años después, el 20 de enero de 1616, el cretense fue "metido en un ataud y depositado en una bóveda de la iglesia del monasterio de Santo Domingo". Esta bóveda, frontera a la Capilla de los Gomaras, había sido cedida en 1612 a Jorge Manuel y su padre previo pago de 32600 reales. No obstante, en 1618 y ya fallecido don Luis de Castilla, las monjas de Santo Domingo obligaron a Jorge Manuel a renunciar a la sepultura que le habían cedido en 1612 "para siempre jamás" y quedó en Toledo la fama del traslado -que nunca se llevó a cabo- de los restos del pintor cretense a un nuevo enterramiento familiar que se construyó en la iglesia de San Torcuato. 

La iglesia de San Torcuato sería destruida en el siglo XIX, lo que haría que los restos fueran llevados a la Iglesia de San Bartolomé o se quedaran allí donde se perderían por completo. No obstante, existe otra posibilidad y es que, aunque las monjas retiraron la propiedad del enterramiento en la bóveda de su iglesia, no consta que obligasen a Jorge Manuel a sacar los restos, hasta que el convento se lo pidiera.

En la actualidad, no se sabe con absoluta certeza dónde se ubica el cuerpo del gran pintor cretense cuya vida resume en unos versos su buen amigo el poeta Fray Hortensio Félix Paravicino
"Creta le dio la vida y los pinceles, / Toledo mejor patria, donde empieza / a lograr con la muerte eternidades".

Sin embargo, el Convento de Santo Domingo el Antiguo sigue presentando, justo al pie de la reja que separa el actual coro del resto de la iglesia, una trampilla de cristal que nos permite ver la cripta donde se encuentran los probables restos de El Greco, donde descansan al auspicio de las monjas.

Unos días después de la muerte del pintor, Jorge Manuel realizó un primer inventario de los pocos bienes de su padre, incluyendo las obras terminadas y en ejecución que se hallaban en el taller. Posteriormente, con motivo de su segundo matrimonio en 1621, Jorge Manuel realizó un segundo inventario donde se incluyeron obras no registradas en el primero.

Por último, y para aquéllos que hayan conseguido leer todo, os dejo un par de vídeos de RTVE: El Greco de Toledo y ¿Dónde está enterrado El Greco? Espero que os haya gustado...



Fuentes:

Gustavo Adolfo Bécquer

Después de algún tiempo, por fin hemos logrado encontrar y ordenar la suficiente información para poder hacer una entrada de este célebre personaje que casi todo el mundo conoce o ha leído alguna leyenda Nos hicieron una petición vía Twitter, y lo prometido es deuda.

Nació en Sevilla un 17 de Febrero de 1836. Su nombre real era Gustavo Adolfo Domínguez Bastida, pero todos lo conocemos por Gustavo Adolfo Bécquer. Su padre, el pintor José Domínguez Insausti, descendía de una familia noble de comerciantes de origen flamenco, Los Bécquer, familia con tanto prestigio que poseía, desde 1622, capilla y sepultura propia en la catedral. Era por eso por lo que firmaba con Bécquer como su primer apellido, y sus hijos, Valeriano y Gustavo Adolfo también. Su madre era Joaquina Bastida Vargas.

El 26 de enero de 1841, a punto de cumplir los cinco años, se queda huérfano de padre. En 1846, ingresa en el Colegio de San Telmo de Sevilla, una institución mixta en la que se acogía a huérfanos de cierto nivel. En este colegio conoce a Francisco Rodríguez Zapata, discípulo del poeta Alberto Lista, así como a su compañero y amigo Narciso Campillo. Al año siguiente, el 27 de febrero de 1847, fallece su madre, y él y su hermano son adoptados por su tía María Bastida y por Juan de Bargas, situación por la que se unen más el uno al otro.

Poco después, se cerró el colegio y decidió irse a vivir con su madrina, Manuela Monnehay Moreno, joven acomodada y con interés por la literatura. En su mediana biblioteca, empezó la afición por la lectura de Gustavo Adolfo. Se inició en la pintura en el taller de Antonio Cabral Bejarano y, más tarde, en el de su tío Joaquín Domínguez Bécquer, el cual le animó al estudio, e incluso le pagó los de Latín y le dijo la siguiente frase: 
"Tú no serás nunca un buen pintor, sino un mal literato."
Tras escribir en algunas revistas (El trono y la nobleza en Madrid, La Aurora y El Porvenir en Sevilla), en 1854, se va a Madrid con la ilusión de triunfar en la literatura, pero no puede más que sobrevivir en un ambiente bohemio en el que, para ganar algo de dinero, tiene que escribir, junto con Julio Nombela y Luis García Luna, comedias y zarzuelas como La novia y el pantalón, o La venta encantada. Estas obras las escribe en 1856, y bajo el pseudónimo de Gustavo García. En ese mismo año es cuando decide viajar a Toledo con su hermano. Para él, Toledo era un lugar en el que buscar la inspiración, un lugar de amor y peregrinación en el que podría apoyarse para escribir su futuro libro "Historia de los templos de España".

En 1857, apareció la tuberculosis, enfermedad que más tarde le llevaría a la tumba. Primero, trabajó en la Dirección de Bienes Nacionales, pero perdió el puesto porque le vieron dibujando. En ese mismo año, empezó el proyecto del libro "Historia de los templos de España", donde pretende unir el pensamiento religioso, la arquitectura y la historia: "La tradición religiosa es el eje de diamante sobre el que gira nuestro pasado. Estudiar el templo, manifestación visible de la primera, para hacer en un sólo libro la síntesis del segundo: he aquí nuestro propósito", del que solo salió el primer tomo con ilustraciones de Valeriano.

En 1858, empieza a cortejar a Josefina Espín, pero pronto se enamora de su hermana, Julia Espín, y escribe sus primeras rimas, como "Tu pupila es azul". A Julia no le gustaba la vida bohemia del escritor, y tenía aspiraciones más altas. Los dos años siguientes, convirtió a una dama de rumbo y manejo en su amante, pero ella, Elisa Guillén, lo abandonó. Finalmente, el 19 de mayo de 1861, se casó con Casta Esteban y Navarro, con la que tuvo tres hijos.

En 1860, se funda el diario El Contemporaneo, siendo redactor su gran amigo Rodríguez Correa, que consigue un puesto para que Bécquer escriba sobre política y literatura, gracias al que sobreviven él y Casta. En 1862, tienen su primer hijo, Gregorio Gustavo Adolfo, y se ve obligado a escribir más para poder mantener a su familia. Es así como nacen varias de sus obras.

En 1863, sufrió una dura recaída debido a su enfermedad, pero pudo reponerse para volver a Sevilla con su familia. Su amigo y mecenas González Bravo, le nombra censor en 1864 hasta que, en 1867, tiene su segundo hijo, Jorge.

El año 1868 fue un año muy malo para él, ya que vuelve al cargo de censor y Casta le es infiel y, para colmo, su libro de poemas desaparece en los disturbios revolucionarios. Así pues, decide marchar de nuevo a Toledo, esta vez, huyendo, aunque por poco tiempo. En diciembre, para terminar con el mal año, nace su tercer hijo, fruto de la infidelidad, Emilio Eusebio. Casta y Valeriano discuten continuamente, debido a que ella no soporta su carácter y su constante presencia en casa. No obstante, los esposos se seguían escribiendo. Es por esta razón que Gustavo Adolfo Bécquer decide pasar otra temporada en Toledo, ciudad que parece ser la única que le ayuda a superar sus tragedias.

En 1870, sale hacia Madrid con el fin de dirigir La ilustración de Madrid, que funda Eduardo Gasset, y en la que trabaja Valeriano como dibujante. En septiembre de ese mismo año, fallece Valeriano, y Gustavo se queda hundido en una profunda tristeza. En noviembre, le nombran director de la publicación El entreacto, que sólo publica la primera parte de un inconcluso relato

El 22 de diciembre de 1870, coincidiendo con un eclipse total de sol, muere Gustavo Adolfo Bécquer, quizás víctima de un enfriamiento invernal. Cuando estaba a punto de morir, le pidió a su amigo Augusto Ferrán que quemase sus cartas ya que él piensa que serían su deshonra y que publicara sus versos:
"Si es posible, publicad mis versos. Tengo el presentimiento de que muerto seré más y mejor conocido que vivo". 
También pidió que cuidaran de sus hijos. Lo último que pronunció fue:
"Todo mortal"
En 1871, Ferrán y Correa publica su obra en dos volúmenes, y en las siguientes ediciones se fueron añadiendo escritos.

Bécquer y Toledo
Bécquer vino a Toledo por primera vez con el doble objetivo de inspirarse para su "Historia de los templos de España", y conseguir que su hermano Valeriano le prestara algún dinero para hacer posible el proyecto. Del proyecto, sólo se consiguió que saliera el primer tomo, "Templos de Toledo", y el dinero no dio para más. Sin embargo, su visita no fue en vano, ya que quedó prendado de esta ciudad, e inspiró una gran parte de su obra. Él pensaba que la historia no sólo se escribe con datos, sino que también es necesario conocer las creencias de la gente, sus pensamientos, las leyendas, los amores... ya que todo esto es lo que estructura nuestro alma.

En 1911, la ciudad decidió dedicar a los hermanos Bécquer la conocida calle de la lechuga, en base a unos informes dados por el entonces director del Instituto de la Edad Media, Ventura Reyes, que decían que los hermanos habían vivido en la casa nº 9 de esta misma calle, junto a la casa de Ventura.


Según investigaciones más recientes de V. Benito, la estancia en esa casa, de haber ocurrido, hubiera sido breve, dado que en esa casa se admitían huéspedes.


En la que sí vivieron los hermanos por un tiempo más prolongado fue en la calle de San Ildefonso, en una casa en la que todavía vive el laurel que el mismo Gustavo plantó, y en la que había un brocal árabe pintado por su hermano Valeriano, que actualmente está en el Victoria and Albert Museum de Londres.

Se dice que Bécquer, debido a que le gustaban mucho las salidas por el Toledo nocturno, muchas veces se veía con la puerta cerrada y, por tanto, tenía que saltar el muro a altas horas de la noche para poder acceder a su casa.

Por último, aquí os dejo una de las famosas leyendas de Bécquer, para que quede constancia del cariño que le tenía a la ciudad de Toledo, que para él era fuente de inspiración, y que le deja marcado en sus tres últimas visitas.

Las Tres Fechas

En uno de sus caminos habituales por la ciudad de Toledo, el poeta se encamina desde su casa hasta San Juan de los Reyes, para allí realizar alguno de sus bocetos, con el fin de venderlos. En una noble ventana, de un antiguo palacio, cree ver a una joven, de la que sin apenas conocer sus facciones, no puede evitar quedar prendado. Varios días son los que pasa por la ventana, y siempre ver aquella imagen, pero pronto, ha de marchar a Madrid, no sin antes, apuntar la primera fecha.

Al tiempo, vuelve a Toledo, pero al realizar los mismos recorridos que antes hacía, descubrió que donde antes había un palacio noble, ahora solo había ruinas, que las callejas que antes eran deliciosas para sus paseos, ahora están llenas de escombros, que los azulejos moriscos yacen bajo el musgo, y lo que antes era belleza, ahora es desolación. El poeta regresa sobre sus pasos y descubre una plaza, enmarcada entre tapias de un viejo convento, y allí decide abrir sus carpetas para plasmar en sus dibujos la vida monástica. Entonces, es cuando le sorprende una blanca mano, con un pañuelo bordado que le saluda, y en la que reconoce a la misma joven de la ventana. Otra vez vuelve a apuntar la fecha. Muchos días vuelve al mismo sitio, aunque ya casi no abre sus carpetas, pues espera poder volver a ver la mano de su amada. Poco después tiene que irse a Madrid.

Al cabo de un año, el poeta regresa otra vez a Toledo. Algo le hace volver. Quizás ese amor dormido, ese sueño, esas dos fechas escritas en su carpeta y también, ¿por qué no? el regusto por encontrar en el pasado lo que no se consigue en el presente. Esa ciudad de Toledo.

En realidad no sigue ningún camino, sino que solo pretende perderse por las callejuelas de Toledo, pero sin darse cuenta, acaba en el convento donde vio por última vez esa mano. Esta vez estaba abierto, y de su interior salían cantos religiosos y olor a incienso.

Bécquer se decidió preguntar qué es lo que pasaba, y los curiosos le dijeron que era una toma de hábito. Al parecer, una joven, hija de familia acomodada, tras perder a sus padres y quedar totalmente sola en el mundo, tras un año de estancia en el convento, renunciaba totalmente al mundo para consagrarse a Dios.

Entró en el templo, y pudo ver como la rubia cabellera de la novicia era cortada en señal de renuncia, y sin poder contemplar su rostro emocionado, su corazón le dijo que era su amada.

Esta fue la tercera fecha, que no anotó, pero quedó más grabada que las dos anteriores, pues la dejó para siempre en su corazón.

Y dice la leyenda, que el poeta romántico volvió muchas noches a la vieja plaza, donde se alzan los muros conventuales, para escuchar el canto monjil de maitines, porque entre esas voces, estaban también los suspiros de su amada desconocida, que aún amaba algo del mundo... ¡que suspiraba por él!

Y este rincón, que sin cambiar su nombre, hoy es más conocido como "Plaza romántica", conserva como pocos espacios en Toledo el alma del genial poeta, los suspiros de la novicia y, sobre todo, esa inmensa paz de un amor sublime.

Fuentes:
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