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Detalles de Toledo (IV): Los Reyes del Palacio Real

Toledo es una ciudad que no necesita adornos adicionales. Le sobran detalles. Quizás por eso no ha sido frecuente en la historia de esta ciudad la realización de esculturas destinadas a ser expuestas en las plazas y calles del casco histórico.

La escultura ha sido tradicionalmente, desde el comienzo de la civilización, un medio visual para contar la historia de una manera entendible a la gente de bajo nivel cultural. Desde la civilización mesopotámica hasta el antiguo Egipto, el poder de un rey o un dios se medía por la grandeza de sus estatuas. Ya en el mundo griego y romano entra en una etapa más artística y decorativa. Más tarde será la iglesia católica la que continuará la devoción a esculturas de Cristos, Vírgenes y santos como medio de hacer llegar la religión al pueblo en su mayoría analfabeto. Este mismo espíritu de devoción a las estatuas por parte del pueblo es el medio que han usado los reyes, junto con la pintura, para que su imagen de grandiosidad perdure en el tiempo y sea venerada.

Un rey en España llevó esta máxima al extremo, rindiendo homenaje a todos los reyes anteriores a él que en algún momento reinaron alguno de los territorios de la corona en la Península Ibérica o en América, eso sí, salvo alguna excepción, cristianos. Se trata del rey Fernando VI.

Bajo el reinado de Felipe V, el antiguo alcázar madrileño sufre un desafortunado incendio el día de Nochebuena del 1734 que se prolonga por cuatro días, reduciendo a cenizas el palacio histórico que tras sucesivas reformas se había convertido en la sede de la corte española. El palacio no era del agrado de Felipe V, por lo que tras el incendio se proyecta el nuevo palacio de acuerdo a la corriente y moda de la época, que dan como resultado el actual Palacio Real de Madrid, y cuyas obras se alargaron por casi veintisiete años.

Con su hijo Fernando VI se acuerda la decoración de las fachadas según proyecto de fray Martín Sarmiento. El proyecto contempla el remate de los pedestales de la cornisa del palacio con las mencionadas estatuas, desde el primer rey visigodo, Ataulfo, hasta sí mismo, incluyendo a los reyes, y algunas reinas, visigodos, castellanos, aragoneses, navarros, astures, leoneses,…

En total, más de cien esculturas que  emplearon a casi todos los escultores del Madrid de aquella época, realizadas en piedra caliza procedente de Colmenar (Madrid), que fueron colocándose según se iban produciendo. Sin embargo, con la llegada del nuevo monarca desde Nápoles, Carlos III, se ordena la retirada de las estatuas y su sustitución por jarrones de piedra, confinándolas en uno de los sótanos del palacio.

La relación de estas estatuas con Toledo comienza con D. Antonio Ponz (1725-1792), un hombre ilustrado de la época con amplios conocimientos humanísticos y artísticos, que llegó a ser elegido académico de la Historia en 1773, y Secretario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1776. Fue famoso por documentar sus numerosos viajes por España en “Viage de España” (17 tomos)  y por Europa, donde documenta las obras artísticas y monumentos que va visitando por las diferentes ciudades y pueblos.

En tiempo coincide con otro ilustrado muy relevante en la historia de la ciudad, como es el Cardenal Lorenzana (1722-1804), quien tras asumir la archidiócesis de Toledo (1772), trata de devolver algo de grandeza a una decadente y postrada económicamente ciudad imperial. Obras suyas son la creación de una biblioteca pública en el arzobispado, la reconstrucción del Alcázar para albergar la Casa de Caridad, la creación de un museo de antigüedades, un gabinete de historia natural, la remodelación del Miradero y de la Vega, la creación de la Real Universidad de Toledo (el conocido como Palacio de Lorenzana en la plaza de San Vicente), la remodelación del Palacio Arzobispal, la construcción del hospital del Nuncio Nuevo (actual sede de la Consejería de Economía y Hacienda de la Junta), renovación de la Catedral  y numerosas obras de mecenazgo más.

Una gran amistad unía a estos dos personajes ilustrados, y, para engrandecer las obras de mejora que el Cardenal estaba realizando en la ciudad, Ponz piensa que aquellas estatuas que se hayan guardadas en los sótanos del Palacio Real pueden servir para decorar estos nuevos espacios y cumplir además una labor didáctica. El mismo decide los emplazamientos y que reyes, vinculados a la ciudad, merecen este honor. Dando su conformidad Lorenzana, Ponz intercede ante el secretario de estado del rey Carlos III.

Ocho son las estatuas entregadas a petición de Ponz, tres reyes castellanos y cinco visigodos:
  • Alfonso VI y Alfonso VIII: a ambos lados de la Puerta de Bisagra.
  • Sisebuto y Sisenando: a la derecha de la Puerta del Cambrón.
  • Alfonso VII: a la salida del Puente de San Martín.
  • Wamba: al comienzo del Paseo de la Rosa.
  • Recesvinto y Recaredo: a ambos lados de la entrada principal del Alcázar.

Ninguna de las estatuas conserva su ubicación original. Repasaremos todas ellas y los hechos que hacen merecedores a estos reyes de sus estatuas en esta ciudad.

Plano con la ubicación actual de las estatuas.
Plano con la ubicación actual de las estatuas.

Detalles de Toledo (III): Palmeras I

Cuando se habla de detalles que hacen a una ciudad especial, no puede uno olvidarse de unos elementos imprescindibles para otorgarla de equilibrio. Se trata de las plantas. Los parques, jardines y patios de las ciudades la oxigenan y la llenan de vida las cuatro estaciones del año. En la actualidad, con una creciente cultura ecológica, resulta inconcebible una ciudad sin espacios verdes en los que sus habitantes puedan encontrar la tranquilidad y el sosiego de la que les priva la actividad del día a día.

En el Toledo histórico, tienen el plus añadido de contar con vistas privilegiadas y emplazamientos únicos que hacen disfrutar más si cabe de estos espacios. 

El patrimonio vegetal de la ciudad de Toledo es escaso, lo que no la priva de tener excelentes ejemplares incluso centenarios de distintas especies de árboles. Algunos de ellos se hallan ocultos tras los muros, así que en estas entradas nos conformaremos con lo que podemos observar a pie de calle separado por especies o familias. En la entrada de hoy nos centraremos en las palmeras. 

Lo más normal al pensar en ciudad con palmeras, es imaginarnos la típica ciudad de marcado pasado islámico tapizada de ellas. Si bien es verdad que los árabes las cultivaban porque apreciaban mucho sus dátiles, la introducción de las mismas en la península, más concretamente la palmera datilera, se atribuye a los fenicios, exportadores por antonomasia de los dátiles a todo el Mediterráneo. Más tarde, los romanos los consumían en la península de manera habitual exportados de sus posesiones en Oriente. 

En Toledo, no hay vestigios de que hayan sido empleadas en época islámica, ya que no hay que olvidar que no hubiera sido viable debido a los duros inviernos que sufría esta ciudad, más laxos en la actualidad. La importación de especies más resistentes de esta familia ha hecho posible que puedan ser incorporadas a nuestros parques y jardines como una planta decorativa más, añadiendo ese plus de exotismo que les acompaña, aunque no del todo apropiado en una ciudad tan castellana como esta. 

En un recorrido en imágenes, veremos dónde encontrar estas plantas en la ciudad. 


Las primeras imágenes corresponden al Paseo de Merchán (1868), más conocido como la Vega.

1 - La Vega

En él, en el entorno de un espacio con mucho encanto, se hallan estos ejemplares. Me refiero al entorno de la casita de corcho, construida con objeto de albergar la casa del guarda y del maestro jardinero. Para más información de este precioso paseo, recomendamos el estupendo blog Toledo Ayer y Hoy, en la que se puede ver que la esbelta palmera del estanque evidentemente no estaba en 1905:


2 - La Vega - Casa de Corcho

Esta es la especie de palmera más común que vamos a ver en este recorrido de hoy. Su denominación como especie es Trachycarpus fortunei, y es más conocida normalmente como palmito elevado o directamente palmito. Es originaria del este y centro de China, y es muy fácilmente reconocible debido a su tronco peludo, llamado estípite en las palmeras, y a sus hojas (imagen 4), que forman un penacho en la parte superior y tienen forma de abanico. Puede llegar a medir en torno a 10-15 metros de altura. Su masivo uso en esta latitud es debido a su elevada resistencia al frío, puede soportar temperaturas de hasta -17ºC, y puede crecer en terrenos poco fértiles. 

Las flores tienen un color amarillo intenso y están agrupadas en racimos. El fruto tiene tamaño de un guisante y tiene un color gris azulado. En la imagen 4 podemos ver esos racimos de frutos en las palmeras de la mediana del paseo de Merchán frente a la puerta de Alfonso VI. 


3 - Paseo de Merchán (I)
4 - Paseo de Merchán (II)





Con la puerta vieja de Bisagra o puerta de Alfonso VI de fondo. 

5 - Paseo de Merchán (III)

El siguiente conjunto, de una decena de ejemplares, se halla en la subida desde la puerta del Cambrón hasta el Monasterio de San Juan de los Reyes. 

6 - Plaza de San Juan de los Reyes (I)

7 - Plaza de San Juan de los Reyes (II)

Avanzamos hasta el antiguo colegio de Doncellas Nobles, en la Plaza del Cardenal Silíceo, actual sede de presidencia de la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha, para hallar en su jardín a uno de los mejores ejemplares de palmera en Toledo. La especie de la que se trata es la palmera canaria, la más utilizada en decoración de jardines en España. Esta palmera tiene, aproximadamente, unos 8 metros de altura y ha resistido el largo periodo en el que este jardín estuvo abandonado. 

8 - Plaza de Cardenal Silíceo -
Colegio de las Doncellas Nobles (I)
9 - Plaza de Cardenal Silíceo -
Colegio de las Doncellas Nobles (II)






La Phoenix canariensis es una especie autóctona de las islas Canarias, y destaca por su porte y por su follaje, pudiendo medir su copa hasta los diez metros de diámetro, y llegando a medir hasta 20 metros de altura. Su uso se sigue justificando por su resistencia al frío, hasta -8 ºC, no tiene exigencias en cuanto a la calidad del suelo y soporta bien la sequía. 

Sus hojas miden hasta dos metros y se componen de una aguja central con pares de hojas alargadas y estrechas a sus lados. El tronco o estípite es robusto, llegando incluso al metro de diámetro. Florece en Abril, agrupándose las diminutas flores amarillas en grandes mazorcas. Solo los ejemplares femeninos desarrollan fruto, muy parecidos a los dátiles, que solo salen adelante en climas favorables y que no son muy apreciados (imagen 16). 


El estupendo jardín de la Escuela de Artes y Oficios en la calle de Los Reyes Católicos, también acoge un ejemplar de características similares. 

10 - Jardín de la Escuela de Artes y Oficios

Avanzando hasta el Paseo del Tránsito, frente a la sinagoga de Samuel Ha-Leví o del Tránsito y el museo del Greco, hallamos otro de esos apacibles rincones desde los que ver atardeceres. Cómo no, también hallamos ejemplares de palmito elevado entre sus árboles en torno al monumento al Greco 

11 - Paseo del Tránsito - Monumento al Greco

El siguiente destino es la parroquia mudéjar de San Bartolomé, en donde dos frondosas Phoenix canariensis o palmeras canarias, adornan su precioso ábside. Haciendo referencia al magnífico blog Toledo Olvidado, vemos que ha sido una adición moderna. No obstante, su ubicación no resulta muy acertada, ya que el crecimiento de las palmeras ocultará parcialmente el ábside. 


12 - Iglesia de San Bartolomé (I)

13 - Iglesia de San Bartolomé (II)

14 - Iglesia de San Bartolomé (III)

Y subiendo por la calle de Santa Úrsula, en el número 20, dos casas más arriba de la iglesia, llegamos hasta una fachada de ladrillo tosco y una portada de metal que cierran un solar abandonado. Ya sé que había dicho que todas podían verse a pie de calle, y aunque esta palmera solo se percibe tras la rendija de la portada merece la pena mostrarla por lo grandiosa que es. 

Tiene una altura de unos tres pisos, unos 12 metros de altura, y se trata de un ejemplar magnífico de palmera canaria, que resiste al abandono al que está sometida 

15 - Calle de Santa Úrsula (I)
16 - Calle de Santa Úrsula (II)









Y llegados a este punto finalizamos el trayecto, recomiendo la vista a la web del palmeral de Elche, el más importante de España por datar de época andalusí y estar protegido por la Unesco con el distintivo de Patrimonio de la Humanidad.


Por último, lanzar un reto a los lectores del blog, y es si sabéis en que parte de Toledo está tomada la siguiente fotografía. Es muy fácil. 

17 - Foto Incógnita

Fuentes: 

  • Plantas singulares de la ciudad de Toledo – Enrique García Gómez, Editorial Cuarto Centenario. 
Publicado por Fernando

Detalles de Toledo (II): Conventos en Semana Santa

Todas las familias poseen alguna joya que guardan celosamente para que nadie la vea, pero que de vez en cuando sacan de su inexpugnable escondrijo y enseñan con orgullo para el disfrute del afortunado al que se le ha permitido verla. Con la llegada de la Semana Santa sucede esto mismo. Las centenarias y delicadas tallas de madera escapan por una noche de las iglesias y conventos que las custodian, para ser admiradas y veneradas, a hombros de los cofrades, en una lenta y agónica marcha por las estrechas calles de Toledo en el más ensordecedor silencio, roto a menudo con el ritmo de un tambor o el lamento de una corneta.

Sin embargo, no es lo único que nos deja ver esta Semana Santa. El Jueves Santo podemos disfrutar de unos entornos en los que habitualmente es más complicado el acceso. Se trata de las iglesias de los conventos, joyas arquitectónicas y artísticas de diferentes estilos, que este día abren sus puertas al culto de los feligreses, preparando los llamados ‘monumentos’ para albergar las obleas bendecidas para el oficio del Viernes Santo, mientras el sagrario permanece abierto a la espera de la resurrección de Cristo el domingo.

Es una oportunidad excepcional para los amantes del arte y la arquitectura de indagar más en el patrimonio toledano independientemente de sus ideas religiosas. En la ruta que os propongo hoy, haremos un recorrido por las iglesias de los conventos que, en base a su apertura años anteriores, se prevé que abran sus puertas, así como varias iglesias que albergan pasos procesionales o que no son tan visitables cualquier otro día. El siguiente mapa recoge dichos lugares.


1-Iglesia de Santiago el Mayor (del Arrabal).
  • Pasos de Jesús Nazareno y Virgen de los Dolores.
  • Aparejo de ladrillo en ábsides, portadas y naves interiores.


2-Iglesia de las Santas Justa y Rufina.
  • Pasos de Santo Sepulcro, Virgen de la Angustias, Cristo del Descendimiento, Lignum Crucis y Nuestra Señora de la Soledad.
  • Techo de madera, siglo XVI.
  • Restos en la fachada: pilastra visigoda, arco islámico y placa con caligrafía cúfica del siglo XII.


3-Convento de las Agustinas calzadas de la Purísima Concepción (Gaitanas).
  • Paso Cristo de los Ángeles.
  • Retablo: lienzo de Francisco Rizi, Asunción de la Virgen.


4-Convento de Santa Clara.
  • Techos de madera policromada, siglo XV.


5-Convento del Espíritu Santo (de los Carmelitas). Posible cierre por obras.
  • Cúpulas barrocas.
  • Cerámicas en las naves laterales.


6-Convento de Comendadoras de Santiago.


7-Convento de Santo Domingo el Real.
  • Paso Cristo Redentor.
  • Cúpula elíptica decorada.


8-Convento de la Purísima Concepción (de Capuchinas).



9-Convento de Santo Domingo de Silos (el Antiguo).
  • Paso Santísimo Cristo de la Expiración.
  • Obras de El Greco, retablos principal y lateral.


10-Iglesia de Santa Leocadia.

  • Pasos Cristo de la Misericordia y María Santísima de la Caridad.



11-Convento de las Carmelitas de San José (Descalzas).


12-Convento de San Antonio de Padúa.
  • Retablo mayor barroco, siglo XVIII.


13-Iglesia de San Cipriano.
  • Frescos de la capilla mayor, siglo XVII.


14-Convento de Santa Úrsula.
  • Exposición de elementos litúrgicos.


15-Convento de Santa Isabel de los Reyes.
  • Paso Santo Cristo del Amor.
  • Portada gótico-mudéjar, siglo XIV (en plaza Rey Don Pedro).
  • Techo de madera, siglo XV.
  • Reja de la capilla de los Meneses, siglo XVII.


16-Iglesia de San Andrés.
  • Paso Santísimo Cristo de la Esperanza.
  • Altar mayor y retablo góticos, siglo XVI.
  • Alfarje policromado, pilastra visigoda y pila bautismal gótica.
  • Pilastras cerámicas reutilizadas en la portada principal, siglo XII


17-Convento de la Concepción Benedictina (Benitas).
  • Cúpula barroca en la nave central.


18-Iglesia de los Santos Justo y Pastor.
  • Capilla mozárabe del Corpus Christi, siglo XII.


Cabe la posibilidad de que alguno de estos espacios no esté abierto este año. También es posible visitar otros espacios gratuitamente, como son la Catedral Primada (solo zona de culto), San Juan de los Reyes (solo iglesia) y la iglesia de San Ildefonso o Jesuitas (solo iglesia). Para quien le interese, puede descargarse gratuitamente el siguiente pdf con el mapa y la información de dicha ruta. Sin más, animarles a realizar la visita este jueves y esperar que la disfruten.


Publicado por Fernando
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Detalles de Toledo (I): Aldabas (I)

Tras decirnos que le gustaría colaborar en el blog y habernos mandado una propuesta sobre lo que él pensaba que podía aportar, nos gustó la idea y, por fin podemos decir que tenemos nuevo colaborador en NOROGACA. Se llama Fernando, es un enamorado de Toledo y aportará entradas para la sección "Detalles de Toledo", que tratará de hacer ver a todos los seguidores del blog aquellos pequeños detalles que parece que se nos escapan, pero que no por ello dejan de ser menos especiales, y que guardan una pequeña parte de la esencia de la ciudad. Aquí tenéis la primera entrada, espero que os guste tanto como nos ha gustado a nosotros.

La esencia última de una ciudad es difícil de captar a simple vista. Quedarse únicamente con su silueta, con sus edificios insignia o con sus cuatro calles más transitadas, es perder la oportunidad de apreciar todo lo que te puede ofrecer sin más que dedicar unos minutos a observar. Cada calle, cada plaza, cada fachada de Toledo está llena de pequeños detalles que contribuyen, en gran medida, a dar más brillo si cabe a esta soberbia y exquisita ciudad.

En esta serie de entradas nos centraremos en poner de relieve estos detalles y hacer ver que la monumentalidad de Toledo reside también en pequeños rincones diseminados por toda la ciudad histórica, ocupando pequeños espacios de entre la maraña de callejuelas. Además, para que resulte algo más rico en contenido, se tratará de complementar con información que esperamos encuentren útil.

Hoy nos detendremos en un elemento que se encuentra en vías de extinción por culpa del progreso y que se mantiene más por su interés decorativo que por su utilidad. Sustituido por los timbres eléctricos, las aldabas hacían la misión, comúnmente conocida, de llamar a la puerta. Desde una modesta argolla o un simple cilindro metálico, hasta grifos y cabezas de león, hacían que este simple acto estuviera rodeado de cierta magia al tratarse a veces de verdaderas obras de arte en miniatura, que hacían presuponer el poder y la importancia de la familia que vivía tras esas puertas, infundiendo así mayor temor en percutirlas.

En el Toledo de hoy, se conservan muchos de estos elementos en casi todas las puertas de edificios de cierto valor patrimonial, aunque nuevos edificios también las incorporan a título decorativo y rehabilitaciones que han tenido que restituir la puerta por el deterioro de la madera han vuelto a colocar elementos de la puerta anterior. Veremos ejemplos de ello.

La ingente cantidad de estos elementos dispersos por todo el casco antiguo obliga a que, en esta entrada, sólo aparezcan los correspondientes a la zona que recorremos hoy, siendo el objetivo ir completando esta lista en sucesivas entradas. Aun así, no aparecen todas las aldabas de esa zona, ya que si además se incluyeran las de menor interés, la lista sería interminable.

Hoy recorremos la zona norte de la ciudad partiendo de la salida de las escaleras mecánicas junto a la subida de la Granja, hasta la iglesia de San Nicolás.


1 – Este es un caso típico que se repetirá en muchos edificios importantes que requieren denotar más poder. Son aldabas complejas, muy ornamentadas y que su único propósito es realzar la grandiosidad del portón. Se encuentran a una altura elevada, no siendo accesibles, lo que sin duda perece decirnos que no somos dignos de entrar allí. Esta corresponde al edificio de la Diputación de Toledo (1897). De este estilo también los habrá en iglesias principalmente, y en algunas casonas y palacios.

1 - Plaza de la Merced, 4 -
Diputación de Toledo

2 – Esta corresponde a una antigua puerta del Convento de Santo Domingo el Real, que ahora da acceso a viviendas particulares. Se aprecian los elementos típicos de una aldaba convencional: el martillo, que es el elemento percusor; el espigón, elemento que articula el martillo; y el tas, que recibe el impacto del martillo.

2 - Plaza de los buzones, 4 -
Antigua portada de
Santo Domingo el Real

3 – Otro suceso que también se da, es el hecho de que muchas aldabas han perdido el martillo y el espigón, hecho tristemente muy extendido. Aquí podemos ver un ejemplo donde también se aprecian las marcas dejadas sobre la madera tras años y años de uso.

3 - Plaza de los buzones, 2
4 - Calle de la Merced, 4

5 - Calle de la Merced, 2

Como se puede ver, muchas de las aldabas tienen el mismo estilo de tas, en forma de media luna. En realidad es una herradura con las puntas hacia arriba, considerado símbolo de buena suerte, aseguraba que la buena fortuna reinara en la casa. Por la abundancia de esta característica se deduce que esta superstición estaba bastante arraigada.

6 - Plaza de las Capuchinas, 6

7 – Tras el portón, el zaguán que da acceso al patio.

7 - Calle de San Ildefonso, 4

8 – La siguientes aldabas son especiales. Corresponden, respectivamente, a las puertas del patio y de la casa donde vivieron los hermanos Valeriano y Gustavo Adolfo Bécquer. Ya dedicamos una entrada en NOROGACA a la figura de este gran escritor y poeta, tan ligado a la ciudad, que la podéis ver pinchando en su nombre. De la segunda, hay que destacar que se ha mantenido la aldaba a pesar de reemplazarse la puerta.

8.1 - Calle de San Ildefonso, 8 -
Casa de los Bécquer
8.2 - Calle de San Ildefonso, 8 -
Casa de los Bécquer

9 – Pertenece a la entrada de la iglesia del Convento de Santo Domingo el Antiguo, y se encuentra a una altura considerable del suelo, no obstante, en la zona inferior del portón están los restos de aldabas convencionales.

9 - Plaza de Santo Domingo
el Antiguo  s.n. -
Convento de Santo
Domingo el Antiguo

10 – El siguiente tipo de martillo, en forma de S, es un estilo que también está muy extendido.

10 - Calle de los Aljibes, 8
12 - Calle de los Aljibes, 5
11 - Calle de los Aljibes, 10

13 – La siguiente pertenece al portón central de la entrada de la iglesia del convento de Santo Domingo el Real.

13 - Plaza de Santo Domingo el Real s.n. -
Convento de Santo Domingo el Real

14 – Este es un ejemplo de que en las construcciones nuevas en el casco antiguo se puede recurrir a elementos decorativos que estén en consonancia con el entorno pero renovados, como lo demuestra este original llamador con forma de estrella de ocho puntas, evocando a la cultura judía.

14 - Calle del Cobertizo de Santa Clara, 6

15 – Perteneciente a la puerta principal del palacio del Marqués de Malpica.

15 - Plaza de Santa Clara,7 -
Palacio del Marqués de Malpica

16 – El que viene a continuación es un ejemplo de aldaba muy extendida entre las puertas de casas más humildes, que no mostraremos más ya que carece de valor al ser de reducido tamaño y exactamente idéntica en todas esas casas. El martillo consiste en una mano, con manga de camisa, agarrando una esfera.

16 - Plaza de
Santa Clara, 5
18 - Plaza de
San Vicente, 6
17 - Calle del Instituto, 1

19 - Plaza de San Vicente, 4

20 – Pertenece al portón de la Cámara de comercio.

20 - Plaza de San Vicente s.n. - Cámara de comercio
21 - Calle de Alfileritos, 1

Llegados a este punto, vamos a hablar de los materiales en los que están realizados. Los más modestos, como se puede observar por las evidentes muestras de corrosión en forma de óxido rojizo, están realizados en hierro o acero de baja calidad por procesos de forja por lo que, para evitar su inevitable deterioro, se recurre en la actualidad a recubrirlos de barniz, que conserva, en mi opinión, mejor el encanto; o de esmalte sintético, que le confiere un aspecto más artificial y desentona más con el entorno, como se ve por ejemplo en la aldaba 17.

Las aldabas de mayor categoría están realizadas en bronce, más caro, pero más resistente a la corrosión y mejor trabajable por moldeo debido a su menor temperatura de fusión, por lo que se pueden obtener formas más elaboradas. Gracias a estas propiedades, es sin duda, el metal más empleado en la realización de esculturas metálicas destinadas e permanecer a la intemperie.

22 - Calle de Alfileritos, 4

23 – Otra aldaba que ha perdido el martillo y una elaborada cerradura.

23 - Calle de Alfileritos, 6
24 - Calle de Alfileritos, 3

25 - Calle de Alfileritos, 16

26 - Callejón de Agustín Moreto, 2
27 - Callejón de los
dos codos, 2

28 – Las siguientes dos aldabas han sido reutilizadas en la nueva puerta como adorno.

28.1 - Calle del Cristo de la Luz, 5
28.2 - Calle del Cristo de la Luz, 5

29 - Calle del Cristo de la Luz, 14

30 – Por último, os quiero mostrar la que, personalmente, más me gusta de esta serie. Probablemente sea por su aspecto envejecido y su imperfección que me resulta tan llamativa.

30 - Callejón de Gigantones, 6

Y, hasta aquí, las aldabas de hoy. Para quien le interese, os recomiendo la siguiente página web, en la que encontraréis más aldabas de Toledo, que espero que aparezcan en nuevas entradas de este hilo:

Por último, lanzar un reto a los lectores del blog. Y es si sabéis a que edificio pertenece la aldaba que os presento a continuación. Como pista puedo decir que recientemente este edificio ha sido protagonista en el blog.

31 - Foto Incógnita

Publicado por Fernando
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